Yamaha lleva más de una década trabajando en la que se presupone su futura gama de modelos enchufables. A pesar, incluso, de que a finales del pasado año Eric de Seynes, presidente europeo de Yamaha, hablara abiertamente sobre el futuro del sector de las dos ruedas y la apuesta clara por parte de la marca japonesa por la constante evolución del motor de hidrógeno.
Echando la vista atrás fue en la temporada 2013 cuando la firma de los diapasones mostró por primera vez su concept PES1 y posteriormente, en 2015, la evolución de este, el PES2. Paralelamente se filtraban algunas imágenes del registro de patentes donde se confirmaba que Yamaha seguía trabajando en varios tipos de motos eléctricas, incluso mostrándonos dónde colocar en cada tipo de moto el imprescindible enchufe de carga.

Yamaha vuelve a la carga con una moto eléctrica deportiva enchufable
El tiempo pasa, pero Yamaha parece que sigue evolucionando lo que parece que sería finalmente la ansiada deportiva enchufable de altas prestaciones, probablemente equipada con “la maneta de embrague falsa que parece una maneta embrague, funciona como una maneta de embrague, pero no es literalmente una maneta de embrague.”
Según las últimas imágenes del registro de patentes, que hemos conocido gracias a los compañeros de Cycle World, podemos observar una montura deportiva que exhibe un motor eléctrico, junto a un paquete de baterías de altas prestaciones instaladas en el lugar donde generalmente se encuentra el motor de combustión tradicional.
La marca combina un chasis de dos piezas donde el bastidor tubular superior abraza el sistema de propulsión. Atrás encontramos un basculante reforzado que queda conectado con este mediante un sistema de monoamortiguador, posicionado de manera casi horizontal, mientras que se ancla directamente a la parte central de la estructura.
Como gran novedad en la moto deportiva enchufable de Yamaha está el sistema de refrigeración empleado para mantener en temperatura el motor y las baterías. En este caso es por aire y no por líquido, como suele ser habitual. Esto nos hace pensar en la búsqueda de un menor peso final, menos complejidad técnica, así como un ahorro sustancial de costes de fabricación.

Por otro lado, el inversor encargado de la conversión de la electricidad está anclado a la parte baja de la moto, mientras que el cargador queda ubicado bajo el propio asiento. Ahora solo queda esperar ver hasta donde tiene pensado la marca evolucionar esta plataforma, en términos de potencia y rango de autonomía.
Es probable que, de llegar a la producción, se terminara ofreciendo en diferentes versiones acotadas precisamente por estos aspectos.

