Prueba Cyclone RA125 Plus: introducción
No es ningún secreto: los gigantes asiáticos ya no llaman a la puerta del mercado europeo, directamente la tiran abajo con la fuerza de un continente. El último ejemplo llega de la mano de Cyclone, una división de dos ruedas del poderoso grupo Zonsen, que afirma fabricar un millón de unidades al año. Llega a España en cuatro segmentos y más de seis modelos, por ahora. Esta prueba se dedica a la Cyclone RA125 Plus 2025, una custom ligera que aspira a algo más que a ser un simple medio de transporte.
Soy de Barcelona, nací y crecí allí hasta los treinta, de modo que el fenómeno scooter lo llevo en la sangre (por decirlo de algún modo). Me he movido desde los 18 con una de esas motos acusadas de váteres por los puristas, pero prácticas, funcionales y económicas, tanto de comprar como de mantener. Es más, jamás me imaginé defendiendo otro segmento de 125 cc que no fuera el scooter, pero los tiempos cambian.
Al madurar me sucedieron dos cosas. La primera, y más importante, es que mi empatía hacia las decisiones o creencias ajenas mejoró y entendí que no todo es blanco o negro. También entendí que la vida no debe basarse solo en lo más sensato, que bajar al parking y sonreír al ver “la burra” en la que irás a trabajar también tiene un sentido. ¿Por qué no hacer de cualquier trayecto, por cotidiano que sea, un momento de diversión, buen rollo y desconexión? Es ahí donde tienen su sitio las motos como la Cyclone RA125 Plus.
No podemos obviar su procedencia, pero sí tratar de normalizarla cuanto antes. Lo vemos en la automoción, donde las marcas chinas ya ponen contra las cuerdas a los fabricantes tradicionales con eléctricos o híbridos enchufables a precios imposibles de igualar. Era cuestión de tiempo que esa competencia llegase a las motos, con unidades bien diseñadas, puestas a punto al gusto europeo y un equipamiento a la última.
Sin embargo, la pregunta es inevitable: ¿qué sentido tiene otra moto de 125 cc en un mercado saturado de scooters utilitarios? La respuesta, aunque sencilla, toca la fibra del aficionado: porque no todos, o todas, buscan una herramienta simple y fácil para sus rutas del punto A al punto B, sino que buscan algo que les represente. Lo mismo que sucede con la ropa, una custom como esta RA125 habla de tí antes de abrir la boca.
Prueba Cyclone RA125 Plus – Diseño: personalidad retro con guiños modernos
La RA125 Plus 2025 cuenta con un primer impacto visual excelente. Tras unos días rodando con ella, usándola para mis trayectos habituales, se han repetido las preguntas acerca de su cilindrada, dado que parece una unidad de más rango. “Da el pego” era uno de los comentarios más escuchados. Y es que su depósito de 15 litros impone más presencia de la que esperaríamos en esta cilindrada y sentencia el segmento en el que nos encontramos.
Esta Cyclone apuesta por los guiños clásicos del mundo custom, pero modernizados. El faro delantero, por ejemplo, es de forma redonda pero su firma lumínica LED muestra una luz diurna elegante y minimalista de dos C enfrentadas. Me recuerdan al logotipo de Tesla pero inclinado, ¿Qué opinión os merece? A mí me gusta, como también su acabado negro mate muy “del rollo” custom macarra. La otra combinación azul y blanco brillante, en cambio, es un acierto para los amantes del estilo vintage.
Otros detalles clave son las gomas de las horquillas o las enormes llantas de radios de 18 pulgadas delante y 15 pulgadas detrás con neumáticos tubeless, son un guiño inteligente a quienes buscan estética pero no quieren renunciar a la practicidad. Incluso el asiento bajo de dos plazas refuerza la idea de que hablamos de algo más que una moto funcional: es una custom diseñada para que se disfrute tanto al conducir como al contemplar. Escape recto en posición baja y un sinfín de elementos decorativos cromados para elevar su presencia. Eso sí, espero que con el paso del tiempo desaparezca el nombre Cyclone del depósito y sea un diseño todavía más limpio. Ahora deben dejar claro quién son.
Prueba Cyclone RA125 Plus: Motor de máximo rendimiento para el A1
Bajo su envoltorio clásico se esconde un motor moderno homologador Euro5+. Se trata, cómo no, de un monocilíndrico de 124 cc refrigerado por líquido que entrega 15 CV a 10.000 rpm y 11 Nm a 9.000 rpm. Son cifras que la colocan en el techo legal del carnet A1 o del B de coche con tres años de experiencia. Con la pinta que tiene y lo fácil que es conseguirla, no me extrañaría que se convirtiera en un objeto de deseo para el postureo más canalla.
A los mandos, este motor vibra, pero menos que otros monocilíndricos que he probado últimamente. Es una vibración contundente en la parte baja del cuentavueltas, pero que se refina a medida que vas girando el puño del acelerador y cambiando hasta la sexta marcha. Exacto, seis velocidades que se agradecen en las vías rápidas para poder estirar al máximo su potencia, pero que requieren algo de práctica para encontrar la fuerza justa de accionamiento. Su caballaje no sorprende, pero te permite alcanzar los 120 km/h si estás por debajo de los 60 kilos y unos 100 km/h para pilotos más voluminosos.
En cuanto a la parte ciclo: llegan las sorpresas y son de las buenas. Sobre su chasis, un tubular de acero, han conseguido ofrecer una solución clásica, pero suficiente para el cometido de esta moto y muy alejada de la sensación de hierro que te esperas. La suspensión delantera es una horquilla de 37 mm de diámetro con 135 mm de recorrido, mientras que detrás encontramos un doble amortiguador regulable en precarga con 62 mm. Nada revolucionario, pero sí funcional.
La sensación de este conjunto es correctísima, con un buen aplomo en curva y un tarado algo duro al afrontar los badenes que tanto gustan en este país. El doble amortiguador trasero siempre peca de lo mismo: ser rebotón. En este caso se repite la misma historia, pero puedes regular la precarga en función de tu peso y mejorar ese comportamiento. Además, sientan fenomenal a la moto.
Los frenos merecen una mención aparte. Tenemos un disco delantero de 300 mm y uno trasero de 240 mm, ambos asistidos por ABS por lo que garantizan una frenada contundente y segura. Es fácil activarlo, supongo que por un exceso de confianza, en rotondas o decisiones de último momento, pero responden perfectamente. Sin embargo, si tuviera que quedarme con una de las frenadas: la trasera me ha parecido fantástica y muy potente. Solo presionando el pie derecho sientes que puedes afrontar la gran mayoría de giros y frenadas de una ciudad, en parte por los 153 kg en orden de marcha.
Ese dato, sumado al asiento extra bajo de la RA125 Plus, hace que se pueda maniobrar fácilmente seas de la talla que seas. En mi caso, con 1,59 metros de alto, llego perfectamente con ambos pies y puedo moverla sentada, algo que jamás pude hacer con mis scooters de rueda alta en Barcelona. ¿Lo mejor de todo? En cuanto consigues confianza con la Cyclone custom, moverla por ciudad es como un baile agradable gracias a las gomas 110/80-18 delante y 140/90-15 detrás.
Prueba Cyclone RA125 Plus: Dosis de tecnología a buen precio
El equipamiento es uno de los apartados donde Cyclone marca la diferencia en el segmento, pero sin volverse locos. La RA125 Plus 2025 incorpora ABS en ambos ejes, un control de tracción (TCS) casi insólito en esta cilindrada, iluminación full LED y una instrumentación LCD redonda que mezcla lo clásico con la digitalización más avanzada. Los datos ofrecidos en pantalla (combustible, rpm, marcha, odómetro, temperatura) son muy útiles, pero me ha faltado la hora. ¡Menudo fallo!
Un error que, como lo del tacto del embrague, pasa a un segundo plano al conocer el dato definitivo: 3.090 euros. ¿Existen rivales más económicos? Sí, como puede ser la K-Light 125 de Keeway o la Motron Revolver, pero ambas tienen 10,5 CV, así que solo la Macbor Rockster 125 EVO puede hacerle algo de daño con sus 12 CV y 147 kilogramos de peso.