Antes de empezar la temporada, KTM estaba llamado a ser el tercer actor en MotoGP tras, se esperaba, Ducati y Aprilia. Pero la realidad ha sido diferente y el orden ha cambiado en lo que se refiere a los dos primeros, puesto que Aprilia parece ser una moto más equilibrada actualmente y Ducati depende más de la pista. Lo que no ha cambiado, pero por poco, es esa tercera posición de KTM.
Y es que los austriacos y gracias a Pedro Acosta principalmente, están consiguiendo estar habitualmente luchando por el top5, e incluso por el podio de manera puntual y está séptimo en la general. Pasa lo mismo con los constructores, donde están lejos de la cabeza, pero también tienen ventaja frente a las japonesas. Eso sí, es evidente la “Pedrodepencia”, pues de los 205 puntos que acumulan la gran mayoría los ha sumado Acosta.
Pero el mayor problema de KTM de esta temporada, más allá de las lesiones y el rendimiento, ha pasado a ser el de la fiabilidad. De repente y sin que los austriacos entendieran el motivo algunas de sus motos se paraban sin previo aviso. Eso causó situaciones tan críticas como el accidente entre Acosta y Álex Márquez en Montmeló que pudo salir mucho más caro de lo que realmente fue.

KTM se ha amparado siempre en motivos de seguridad
La cuestión es que ante tal situación y teniendo en cuenta el problema, KTM decidió pedir permiso al resto de fabricantes para poder abrir sus motores. Esto es algo que el reglamento prohíbe y, por tanto, era necesario contar con el apoyo del resto de fabricantes. Aunque Aprilia dio su visto bueno, el resto de fabricantes se opusieron.
Sin embargo, tal como adelantan los compañeros de Motorsport.com, el fabricante austriaco ha recibido el ok por parte del resto de fabricantes. El proceso, que comenzó con la apertura formal a la MSMA, había encontrado el rechazo frontal hasta ahora. Pero este fin de semana, durante el GP de Gran Bretaña, ha habido consenso y los austriacos podrán abrir sus motores antes de MotorLand amparándose en criterios de seguridad.
De esta manera podrán tomar las medidas oportunas en una operación que se llevará acabo la semana antes del GP de Aragón y con la supervisión de un miembro técnico del IRTA que verificará qué pieza se cambia antes de volver a cerrar y sellar los motores.

Así evitan las penalizaciones de introducir nuevos motores y, en teoría, debería de conseguir volver a las prestaciones de motor que vimos al inicio de año. Al menos eso esperan desde Mattighofen.







