Oberdan Bezzi regresa con una de esas ideas que tanto gustan a los amantes de las dos ruedas. Un rénder virtual bautizado con las siglas LA-1 660 y amparado bajo una de las marcas italiana de referencia: Laverda. A decir verdad, esta idea no es nueva en el repertorio del polifacético diseñador. Echando la vista atrás podemos constatar como en el año 2023 ya nos daba habida cuenta de este planteamiento con un par de imágenes con vista lateral de este llamativo concept virtual.
Laverda LA-1 660: genética de resistencia setentera
En aquella primera publicación sobre cómo debería de ser la citada Laverda LA-1 660, Bezzi ya nos proponía en su momento una marcada imagen setentera de moto off-road de resistencia impulsada por el motor Aprilia que en la actualidad monta la Tuareg 660. En este punto debemos recordar que tanto Aprilia como Laverda están dentro del paraguas industrial del Grupo Piaggio. Ambas marcas son de su propiedad por lo que el resurgimiento de la firma de Breganze no sería ninguna locura en términos corporativos.
Antaño, tal y como detallan los compañeros de Insella, “las motos todoterreno Laverda se llamaban LH, por Laverda-Husqvarna: chasis y componentes italianos, motor sueco de dos tiempos, porque en Breganze no disponían de un motor realmente apto para el todoterreno”. Con la reinterpretación de Bezzi, todo quedaría en casa, como se suele decir. El mismo explicaba en aquella primera publicación:
“Una LAVERDA todoterreno que evoca claramente las motos de resistencia de los años 70. En aquella época, las LH (Laverda-Husqvarna) eran modelos de dos tiempos de 125 y 250 cc, rápidos y ligeros. Hoy en día, la LA-1 podría incorporar el potente motor bicilíndrico APRILIA de 660 cc para crear una moto evocadora y divertida, con excelentes capacidades todoterreno, pero apta para todo tipo de usos”.
Concluye: “A pesar de su aspecto, sería un vehículo diseñado para quienes desean disfrutar de la conducción sin la necesidad de ir siempre a toda velocidad. Una motocicleta de alta calidad, con una estética atractiva y única, pero a la vez fácil y manejable para todos; una alternativa elegante a las típicas scramblers o duals que hay en el mercado”.
Las posibilidades reales del ansiado resurgimiento
Una cosa es lo que Bezzi, tú o un servidor creamos como posible si hablamos del resurgir una compañía de la entidad que en su momento tuvo Laverda dentro y fuera de Italia. Otro bien distinto la viabilidad real de un proyecto de tales magnitudes. En cualquier caso, en favor de lo que propone Obi con esta LA-1 660, la plataforma técnica estaría disponible para un modelo así con apenas modificaciones en este apartado.
La Tuareg 660 emplea un motor bicilíndrico en paralelo DOHC con 8 válvulas de 659 cc, 80 CV a 9.000 rpm y 70 Nm a 6.500 rpm que hereda buena parte de la electrónica (paquete APRC) de la Aprilia RS 660. A nivel chasis encontramos un bastidor multitubular de acero con pletinas de aluminio y suspensión multirregulable Kayaba (horquilla invertida de 43 mm y monoamortiguador trasero, ambos con 24 cm de recorrido), llantas de radios tubeless (delantera de 21 pulgadas y trasera de 18″), basculante convencional y 187 kg declarados en seco.
Si trasladamos parte de estos argumentos técnicos a una posible LA-1 660 es muy probable que el éxito entre los más devotos de la marca estuviera asegurado. En cualquier caso Bezzi ha tirado de imaginación en el plano estético, haciendo suyo el lenguaje de diseño setentero que tanto sigue gustando en estos días. Además, recurre a elementos de equipamiento que marcan la diferencia con respecto a la montura de Noale:
Destacan en este caso algunas modificaciones en el chasis, la monta de neumáticos off-road puros o un sistema de frenos donde en el eje delantero encontramos un solo disco. Eso sí, accionado por una contundente pinza radial firmada por Brembo. El resto de detalles, en cuanto a equipamiento y acabados, hacen el resto. Y como no podía ser de otra forma el naranja es el color elegido para engalanar un resurgimiento de esta relevancia para aquellos amantes de las motos off-road a la “vieja usanza”.









