MotoGP es la jungla, es el lugar donde cada milésima ganada al rival es un triunfo y donde, precisamente, no se le pueden conceder ventajas “gratis”. Por eso KTM está metida ahora mismo en una especie de laberinto del que tiene complicado salir sin pagar un peaje.
Esta temporada no está siendo la mejor para los austriacos, aunque Pedro Acosta está siendo un duro rival con una moto que, evidentemente, no está al nivel de Aprilia y Ducati. Aun así el murciano está sacando todo el potencial y un poco más a la RC16, y quitando alguna caída y el abandono en Assen por su problema físico, han sido los fallos técnicos los que le han privado de haber sumado un buen puñado más de puntos.
Precisamente estos problemas técnicos son los que han llevado a KTM a intentar tomar unas medidas en pro de la seguridad, que implicarían tener que hacer una excepción en el reglamento. Y es que lo que necesita el fabricante austriaco es abrir los motores, y para eso hay unas normas establecidas que se lo ponen muy difícil.

Es algo que está recogido en el reglamento como una opción. Pero para que eso suceda y no acarree penalizaciones, tiene que contar con la aceptación de manera unánime de todos los miembros de la MSMA, es decir, tener el visto bueno del resto de fabricantes.
KTM busca el beneplácito que sí encontró Yamaha en 2020
Ese es el punto que por ahora KTM no ha conseguido solucionar y es que, según las informaciones desveladas por Motorsport.com, lo que han pedido los austriacos es poder abrirlos para inspeccionarlos y así determinar cuál es el problema que tienen.
Esta es la gran diferencia con, por ejemplo, lo que pasó con Yamaha en 2020 cuando tenían claro que el fallo era motivado por unos elementos concretos, exactamente por unas válvulas defectuosas. Esto hizo que el resto de fabricantes dieran el visto bueno. Ahora, por el contrario, KTM sabe que tiene un problema y que evidentemente afecta a la seguridad como vimos en Montmeló, pero no saben qué lo causa.

Así que ateniéndose a esa incertidumbre Ducati, Yamaha y Honda no han dado el visto bueno, por lo que no podrán llevar a cabo esa inspección y adoptar las soluciones que se requieran. Por lo que se sabe, ha habido diferentes reuniones en Sachsenring y, al menos por ahora, no han tenido el resultado esperado desde Mattighofen.
Y es que en MotoGP el problema de unos es la ventaja de otros…







