Honda Motor Europe France y Honda Racing Corporation (HRC) han sido anfitriones en sendos eventos emblemáticos francesas del mundo de las dos ruedas, con la CB1000F como parte del elenco estelar: el Gran Premio de Francia de MotoGP 2026 en Le Mans y el Sunday Ride Classic 2026 celebrado en el circuito Paul Ricard.
Este encuentro de dos días combina carreras, desfiles, exhibiciones, pruebas de conducción y otras actividades, y continúa creciendo, alcanzando en 2025 cerca de 33.000 visitantes. En ambos eventos se ha puesto de relieve el ADN racing de Honda, al tiempo que presentan un nuevo capítulo en su gama de motocicletas de carretera.

Encabezando los eventos estuvo el bicampeón del mundo Freddie Spencer, cuya histórica temporada de 1985, en la que logró simultáneamente los títulos mundiales de 500 cc y 250 cc, sigue siendo uno de los mayores hitos en la historia del Campeonato del Mundo de Motociclismo, llegando incluso a alternar entre podios y parrillas de salida en diferentes categorías.
La CB1000F heredera de una constante evolución
La celebración coincide con la presentación de la nueva Honda CB1000F, que toma una clara inspiración en diseño e ingeniería de la legendaria CB750 Daytona. Ambos modelos, junto a la NSR500 campeona del mundo pilotada por Spencer, han estado presentes durante los eventos, subrayando la filosofía de Honda: la herencia no es estática, sino viva y en constante evolución.
“La NSR500 de 1985 lo cambió todo”, recuerda Freddie. “Redefinió nuestra forma de abordar la geometría, las pruebas y la conexión con el piloto. Volver a pilotarla es como volver a casa. Es mucho más que una moto. Es parte de mí y marcó el desarrollo de generaciones posteriores de máquinas de competición.”

La NSR500, la primera moto de Gran Premio de dos tiempos con motor V4 de Honda, estableció una base técnica que perdura hasta hoy en la actual MotoGP RC213V. El éxito de Spencer con su primera versión abrió el camino para que el modelo se convirtiera en una de las motos más dominantes de la historia del motociclismo.
Junto a Spencer en Le Mans estuvo Ana Carrasco, piloto Honda del Mundial de Supersport, campeona del mundo de Supersport 300 en 2018 y primera mujer en ganar un campeonato del mundo en circuito. Carrasco, con más de 80 participaciones en Grandes Premios de Moto3, representa el presente de la competición en Honda.

“Siento más nervios al pilotar esta moto que antes de una carrera”, confesó Carrasco antes de su oportunidad de rodar con la NSR500. “Es un momento único en la vida. Hoy dependemos de los datos y la electrónica, pero con esta máquina todo es sensaciones y conexión. Es un auténtico desafío y un privilegio.”
Los eventos también han puesto el foco en el legado de ingeniería de Honda, con la participación de expertos del Honda Collection Hall, quienes compartieron el meticuloso trabajo necesario para conservar y mantener operativas estas máquinas históricas. Inaugurado en 1998, este espacio alberga más de 150 vehículos en exposición, además de cientos más en almacenamiento, todos mantenidos en condiciones de funcionamiento.

El responsable del proyecto, Fujii-san, explicó: “Nuestro objetivo es mantener viva la historia, no solo exhibiendo estas máquinas, sino haciéndolas rodar. Algunas se restauran en meses, otras en años, pero la filosofía es siempre la misma: asegurar que cada motocicleta siga siendo un ejemplo vivo de la ingeniería de Honda.”
Este compromiso también fue destacado por el veterano ingeniero Waguri-san, cuya carrera comenzó en la era de los 500 cc. “En aquella época no había manuales”, explica. “Nos basamos en planos originales y notas manuscritas de los ingenieros del pasado. Transmitir ese conocimiento a las nuevas generaciones es esencial para mantener estas motos vivas.”

El contraste entre la ingeniería del pasado y la actual fue analizado también por Ujino-san, antiguo mecánico del equipo Repsol Honda MotoGP y miembro del equipo de desarrollo de HRC. Ujino destacó el peso actual del análisis de datos frente a la importancia de la intuición en épocas anteriores. “Hoy contamos con telemetría y motores sellados”, afirmó.
“En la era de los dos tiempos, los mecánicos tenían que interpretar la moto: su sonido, sus vibraciones, incluso su olor. Requería un nivel de comprensión completamente distinto.” Las demostraciones y actividades también han enfatizado la continuidad entre el legado deportivo de Honda y su futuro. Spencer pilotó recientemente la nueva CB1000F en Japón y considera que mantiene la misma filosofía centrada en el piloto.

“Lo que más me impresionó fue la conexión”, señaló. “Se percibe claramente su legado, pero con tecnología moderna, estabilidad y una mayor facilidad de uso. Honda siempre ha fabricado motos que permiten al piloto llegar al límite y volver con confianza. La CB1000F lo transmite a la perfección.” Durante ambos eventos, los aficionados pudieron disfrutar de esta combinación única de pasado y presente, con la CB1000F en exposición, demostraciones de la NSR500 y la CB750, así como encuentros con Spencer.
Julian Muntzer, de Honda Motor Europe France y uno de los organizadores, destacó el objetivo global del proyecto: “Esto va mucho más allá de la nostalgia. Se trata de mostrar cómo nuestra historia sigue influyendo en la ingeniería actual. Estas motos no son reliquias, forman parte activa de la identidad de Honda.”

En un momento en el que MotoGP continúa evolucionando con tecnología avanzada y una competición cada vez más ajustada, el evento ha servido como recordatorio de los orígenes del deporte y del ingenio que lo ha llevado hasta hoy. Carrasco concluía resumiendo la relevancia de esta cita: “Para los pilotos y aficionados actuales, comprender esta historia es fundamental. Ver estas motos en acción, sentir su presencia, nos conecta con todo lo que vino antes.”
