El creador de contenido ubicado en Australia, Snail TV, acaba de dar a conocer su última y más chiflada creación. Se trata de un kart artesanal al que le ha incorporado el potente propulsor turboalimentado de una Suzuki Hayabusa. Lejos de convertirse en una máquina imposible de conducir, parece ser que es estable y, de hecho, el último paso dado por su creador ha sido darle una mano de pintura negra.
Podríamos considerar los karts y las superbikes como dos mundos aparte en el universo de los vehículos. Sin embargo, la esencia de la vida radica en desafiar lo convencional, como bien ilustra este kart impulsado por el bloque motor del buque insignia deportivo de la fábrica Suzuki.

Pero, curiosamente, esta base no es una extraña en el mundo de las personalizaciones más extremas. De hecho, la hemos visto de casi todas las maneras, es decir, convertida en una moto de nieve, dentro de un Volkswagen, en un triciclo motorizado de carga, en un FIAT 500, y un largo etcétera.
Siempre hay sitio en un motor Hayabusa para buscar más potencia
Pero, volviendo con nuestro loco protagonista. En el escenario donde los karts del Campeonato Mundial de Kart de la FIA emplean motores de dos tiempos de 125 cc, apenas una fracción del tamaño del colosal motor de 1.300 cc de la Hayabusa, y los Superkarts más grandes alcanzan alrededor de 100 CV con sus motores de dos tiempos de 250 cc. Este kart con el bloque motor de una Hayabusa, claramente no encaja en ninguna categoría de karts preexistente. Sus 800 CV lo catapultan a una nueva categoría, tal vez la de los “misiles con ruedas”.
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Para rizar más el rizo. Su motor está equipado con dos turbos. Uno frontal, que le otorga un claro aire de “Dragster”, y otro adosado al propulsor, detrás del asiento. Ambos trabajan en sintonía formando un sistema de turbo compuesto, donde el turbo delantero alimenta de aire comprimido al trasero, logrando así una multiplicación del impulso y, por supuesto, de la potencia.
Este kart biturbo, como no nos hemos cansado de repetiros desde el principio, arroja una potencia de más de 800 CV, una cifra impresionante en cualquier contexto, sobre todo para un vehículo de este tipo. Para ponerlo en perspectiva, un Suzuki Hayabusa de serie produce 187 CV, y el motor V12 del Ferrari FXX-K de circuito genera 848 CV.
Por lo tanto, este motor de origen GSX-R1300 modificado, experimenta un incremento de más de cuatro veces su potencia original. Una auténtica salvajada. Eso sí, de la fiabilidad mecánica a medio plazo preferimos no hablar. Esperamos ansiosos más novedades sobre esta brutalidad.
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