Imagina que eres un fabricante de coches, que tienes una idea que puede ser brillante y creas un coche pequeño, ágil y con un consumo reducido para la ciudad. Imagina que le pones el nombre de Smart, precisamente porque te parece una jugada inteligente y el tema de marketing y demás. Y ahora imagina que alguien coge ese Smart y le pone un motor de 400 CV para que se convierta en una máquina del infierno.
Bueno, en realidad esta última parte no necesitas imaginarla porque el Smart con motor de Suzuki Hayabusa modificado y que ofrece esos 400 CV, es tan fácil de ver como dar al play en el vídeo que está en este mismo artículo.

Gracias a Youtube podemos conocer todo tipo de preparaciones y sus rendimientos, y en el caso de este Smart armado hasta los dientes es igual. De hecho, ha sido gracias a la plataforma estadounidense que en los últimos tiempos hemos visto bastantes preparaciones en la que los motores de Suzuki Hayabusa son los protagonistas.
¿Por qué los motores Hayabusa son tan populares? Pues porque tienen una muy buena base sobre la que trabajar para aumentar su potencia a base de modificaciones, poniéndole un turbo y además aguantan más perrerías, como que le pongan incluso óxido nitroso.
El chasis del Smart tuvo que ser modificado para aguantar tanta potencia
Pero en el caso de este Smart la preparación ha tenido que ir más lejos. De hecho, esta es la segunda preparación que hacen. La primera, que “solamente” ofrecía 300 CV, encontraron deficiencias que han solventado en la actual.
Es por eso que el chasis ha sido modificado, ya que el que viene de serie con el Smart, por algún motivo, no aguantaba lo suficientemente bien cinco veces su potencia y un par motor digno de un tractor (guiño-guiño). Por eso verás las barras que salen por la parte trasera y que le obligaron a prescindir del parachoques trasero. Además, si te fijas verás que hasta tiene preparado el sistema de paracaídas, como el que se emplea en las carreras de aceleración.
Y es que esta bestia tiene una relación de peso-potencia que ya les gustaría a la mayoría de deportivos del mercado. Eso sí, para conducirlo debes atreverte con todo y, además, tener un buen presupuesto en neumáticos, porque da la sensación de que los hace desaparecer como si de un truco de magia se tratase.