Los microcoches eléctricos han llegado en modo de sharing a las ciudades. Son pequeños, cómodos, silenciosos… E incapaces de plantar cara a un gran deportivo ni de llamar la atención a su paso. Podemos decir que los microcoches eléctricos son herramientas anodinas que cumplen su función si, su función, consiste en desplazarte del punto A al punto B en un vehículo privado, no hay mucha distancia entre esos puntos y quieres pasar triste el resto de tu día.
Si por el contrario buscas emoción, potencia y adrenalina, nunca pensarías en un microcoche eléctrico y menos todavía para enfrentarlo a otros coches. A no ser que tengas un canal de Youtube, tiempo, recursos, conocimientos, herramientas y un motor de Suzuki Hayabusa que te haga sonreír.
Y es que, efectivamente, una vez más estamos ante una preparación de un coche pequeño con un motor de Suzuki Hayabusa. Es posible que la Hayabusa no sea hoy en día la moto tan especial y potente que fue porque después llegaron otras siguiendo su camino, pero sí sigue siendo el motor elegido por muchos para alegrarse la vida al montarlo en sus propios “cacharros”.
El microcoche con motor de Hayabusa corre, y corre mucho…
No hay más que ver el microcoche en cuestión para darte cuenta que, efectivamente, podemos catalogarlo como cacharro. Pero tampoco hay que poner en duda las capacidades de Vasily para ir dándole forma durante un tiempo para conseguir un vehículo que ha pasado de ser anodino a ser el centro de atención.
Un microcoche que ha pasado de ser algo práctico y lógico a algo totalmente inútil para el día a dí,a pero capaz de generarte en 10 segundos adrenalina para tirar de un tren dos años… Vamos, que lo que ha creado Vasily Builds es tan increíble que da miedo.
Y si da miedo es porque ese pequeño microcoche es capaz no solamente de enfrentarse a grandes deportivos preparados ,sino porque es capaz de plantarles cara e incluso ganarlos en carreras de aceleración.
Nada mal para una creación que ha ido creciendo con el tiempo y que, además, puede circular por la calle. Esto último teniendo en cuenta que es Estados Unidos no es tan difícil de creer, aunque si ya da miedo en pistas de aceleración, pensar en verlo por la calle todavía asusta más.