La “moda” de las motos con turbo viene de lejos, pero hasta el momento no habíamos podido observar una KTM con turbo, y tampoco una moto con motor de dos tiempos al que se hubiera puesto. En otras ocasiones y con motores cuatro tiempos, especialmente de Suzuki Hayabusa, sí hemos visto modificaciones salvajes, pero con motores de dos tiempos, no.
Y es que a pesar de su sencillez mecánica, los motores de dos tiempos son más complicados de modificar en ciertos aspectos sin que dejen de funcionar correctamente. Uno de los ejemplos más claros ha sido lo que ha costado tener motores de dos tiempos con inyección electrónica, algo que de hecho en el Mundial de 500 se desechó cuando en la calle ya estaban, optando por carburadores hasta la llegada de las MotoGP.
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Y precisamente esta KTM con turbo, que para dar todos los datos pertinentes es una KTM EXC 300 TPI 2018 con sus nada despreciables 50 CV de serie, ya venía con inyección. Aunque el instagramer y preparador Sib Mustard decidió cambiar el sistema TPI (Transfer Port Injection) al sistema TBI, que retira los inyectores del cilindro para instalarlos en el cuerpo de mariposa. Un desafío y un primer quebradero de cabeza, pero por un buen motivo.
La preparación de la KTM con turbo se basa en los motores de la moto de nieve
La razón es que Sib se había inspirado en los motores de dos tiempos que tienen turbo, los de las motos de nieve. De hecho, esas bestias son capaces con 800 cc de ofrecer más de 165 CV y encima en la altura de las montañas (para compensar el menor oxígeno), así que el sistema está claro que funciona cuando se crea todo en torno a él.
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Ahora faltaba saber si estos cambios no iban a acabar con el motor gripado. No olvidemos que en un dos tiempos el aceite entra en la cámara de combustión, y después de eso no se sabía si el turbo iba a ser compatible.
La realidad fue que todo funcionó y el resultado es un sonido increíble como puedes ver en el vídeo que te adjuntamos. La potencia que debe entregar debe ser capaz de poner al límite al resto de la moto, y eso que la transformación de la KTM con turbo no se quedó solamente en el motor. Sib preparó el chasis, cambió el basculante, el escape, suspensiones, frenos, llantas… Y eligió el verde para darle un toque totalmente diferente.