Todos sabemos que en los lechos de los ríos, especialmente si tienen las dimensiones que atesora el Danubio, podemos encontrar objetos casi de todo tipo. Lo que no se imaginaron nunca varios miembros del Instituto y Museo de Historia Militar del Ministerio de Defensa húngaro, es que en una de sus expediciones terminarían dando con los restos de una DKW NZ 350-1. Hablamos de una montura muy usada por los miembros del ejército nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
La NZ 350-1 no estaba sola
Equipada con un motor monocilíndrico de hierro fundido de 346 cc, la NZ 350-1 era capaz de ofrecer una potencia final de unos 11,5 CV y podía alcanzar una velocidad máxima cercana a los 100 km/h. La mecánica quedaba interconectada con una avanzada caja de cambios de cuatro velocidades, mientras que la parte ciclo estaba presidida por una trasera rígida y un frontal equipado con horquillas de viga de acero prensado. Según algunas fuentes se estima que se fabricaron aproximadamente unas 12.000 unidades entre 1944 y 1945.
El comunicado oficial emitido por el ejército húngaro explica detalladamente como junto a la DKW NZ 350-1 “expertos del Instituto y Museo de Historia Militar del Ministerio de Defensa húngaro encontraron minas TMi-35, granadas de mano y restos de proyectiles de artillería, así como munición de infantería alemana y rusa, huesos de animales y cerámica civil”.
Sin embargo, lo verdaderamente llamativo del asunto es el estado en el que se ha conservado esta reliquia a pesar de haber estado ocho décadas sepultada en lodo: “se observa una corrosión más severa en aquellas partes que periódicamente emergían a la superficie debido a las fluctuaciones del nivel del agua”, explica el equipo encargado de su rescate.
Otro aspecto verdaderamente llamativo del asunto fue el hecho de que junto a la NZ 350-1 se encontraron principalmente municiones de infantería alemanas y rusas, huesos de animales y cerámica civil: “se encontraron unos seis cañones de placas alemanes en un soporte, así como restos de granadas de mano y proyectiles de artillería”, confirman los miembros de la expedición.
Ante el peligro de detonación, antes incluso de intentar sacar la DKW del lugar, los expertos en desactivación de explosivos tuvieron que alertar nuevamente sobre un total de diez minas alemanas TMi-35. Su remoción y transporte requirieron el cierre temporal del muelle colindante al lugar del descubrimiento.
Ahora toca restaurarla
Los protagonistas de esta historia concluyen explicando: “Debido al terreno rocoso, de baja altitud y difícil acceso a la costa, y al peso de más de 200 kg acumulados por el lodo y el agua, no fue posible remolcar la motocicleta hasta la orilla. El Servicio de Investigación y Rescate del Condado de Pest prestó asistencia: una embarcación de investigación llegó una hora después de ser notificada y transportó la motocicleta a la orilla del Danubio en Pest”.
Una vez fuera fue trasladada en vehículo al hangar del Instituto y Museo de Historia Militar del Ministerio de Defensa húngaro, donde recibirá la limpieza y conservación necesarias en las próximas semanas, junto con los demás objetos encontrados. Sin duda una historia de película con “final feliz”. Seguiremos con detenimiento futuras actualizaciones del tema y la posible restauración total de la NZ 350-1 rescatada.








