El asunto de las famosas tierras raras, y los minerales asociados a estas, vuelve a estar de plena actualidad tras el último anuncio de China en el que avisa de la reducción en las exportaciones de las mismas.
Una decisión que llega como consecuencia de la indeseable guerra arancelaria iniciada por el actual gobernó estadounidense con Donald Trump a la cabeza, y que podría poner en jaque a buena parte de la industria mundial automotriz, incluyendo por supuesto el sector de las dos ruedas.
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La importancia de las tierras raras en el sector tecnológico actual
Las últimas noticias relacionadas con las famosas tierras raras y los minerales que podemos encontrar en ellas, no son precisamente halagüeñas. No al menos cuando las ponemos en el contexto actual del sector automotor y la importancia que estas tienen para el mismo. Un serio problema que podría afectar de lleno a la fabricación presente y futura de los novedosos modelos de moto que comercializan la mayor parte de marcas del mundo.
En la actualidad, tal y como detalla el medio digital Reuters “China tiene un control absoluto sobre la cadena de suministro de tierras raras: el 70 % de la minería mundial, el 85 % de la capacidad de refinación y aproximadamente el 90 % de la producción de aleaciones metálicas e imanes que las contienen están controlados por el país.”

Si a este demoledor dato le unimos su intención de reducir drásticamente la exportación de las mismas al resto del mundo, nos podemos imaginar el impacto que puede llegar a tener esta decisión en buena parte de la industria global. Declaraciones como las de Frank Eckard, director ejecutivo de un fabricante alemán de imanes, pone de rigor que la industria del motor europea está literalmente en las manos de las decisiones chinas en materia de exportaciones de tierras raras y los minerales que estas contienen:
“Toda la industria automotriz está sumida en el pánico. Están dispuestos a pagar cualquier precio.” Ante esta delicada situación hay proyectos que buscan acabar con esa dependencia sobre las tierras raras chinas, como por ejemplo el que está llevando a cabo Green Silence Group, un consorcio italiano formado por las empresas Settima Meccanica, Motive y Spin. La idea principal es eliminar las tierras raras, aumentando la eficiencia y reduciendo los costos.

Alessandro Tasi (CEO de Spin) comentaba: “En el motor Spinrel, en lugar de imanes permanentes, aprovechamos la alternancia entre hierro-silicio y aire. Hemos optimizado la forma del rotor y sus barreras, utilizando el principio de la reluctancia.”
Quizás la industria europea deba centrarse en este tipo de tecnologías, si no queremos vernos abocados a una nueva crisis de suministro como la que ya sufrimos en 2021 con La denominada crisis de los microchips.

