Luccio Cecchinello empezó su trayectoria en el Mundial de Motociclismo en los años noventa, y comenzó a labrarse un nombre no solamente como piloto en 125 sino como propietario de su propio equipo, el LCR. En aquellos tiempos la figura del piloto-propietario era más habitual y, además, le marcó el camino a seguir cuando se retirase.
Una vez colgado el casco, Cecchinello comenzó a hacer crecer más su estructura dando el salto primero a 250 y, después, a MotoGP. Dos décadas después de llegar a la categoría reina es uno de los equipos privados más consistentes, está vinculado desde entonces a Honda y tras la jubilación de Hervé Poncharal está al frente del IRTA (International Road-Racing Team Association).
Como máximo representante del IRTA y también como líder de su equipo, ha hablado con los compañeros de GPOne en uno de los clásicos eventos del equipo, e Vallelunga. Allí, Lucio ha mostrado su opinión sobre los movimientos que está habiendo en MotoGP, y es que uno de los problemas que tiene ser un equipo privado es que muchas veces se está en medio de la “guerra” entre promotor y fabricantes.
Precisamente esa lucha, esa tensión por renovar los acuerdos ha llevado a que se hayan puesto sobre la mesa algunos asuntos que supondrían un cambio importante en el MotoGP que conocemos. Uno de ellos afecta a la segunda moto, todo un emblema dentro de la categoría.
En ese sentido, Lucio afirmaba que él no consideraba que fuera un gran ahorro y que supondría nuevos problemas y desafíos: «Hay dos aspectos a considerar. Por un lado, está la necesidad de las marcas de contener los costos y de ahí surge la propuesta de utilizar solo una moto. Por otro lado, está la necesidad de continuar el desarrollo técnico. Tener solo una moto significa encontrarse en dificultades cuando se quieren comparar dos chasis, dos basculantes, un componente o simplemente dos configuraciones diferentes. Sin una comparación directa e inmediata todo se vuelve más complicado.”
Y añadía: “Por eso la propuesta no gusta a todos. Dorna y MotoGP Group han dicho que podrían aceptar esta dirección solo a condición de que, en caso de carrera flag to flag o reinicio después de una bandera roja, el piloto tenga de todos modos una moto de repuesto disponible”. Para rematar analizando el meollo del asunto, los costos y la seguridad: “Desde el punto de vista de los costos, el ahorro no sería tan significativo. También hay un tema de seguridad: una moto que permanece parada y que debe ser utilizada solo para un reinicio debe ser igualmente verificada y probada. Es una cuestión que aún está abierta y seguiremos discutiéndola».
Cecchinello sí ve con buenos ojos el tercer piloto y tiene claro cómo hacerlo
Otro de los aspectos que se están valorando en este nuevo MotoGP es el del tercer piloto. Tener un piloto preparado para saltar a pista a competir y la manera de hacer que sea viable y competitivo. En este caso, comentaba Cecchinello una opción interesante, la de usar los libres de los viernes para dar kilómetros a esos pilotos: “Una de las hipótesis en estudio es permitir a los equipos de prueba y sus pilotos participar en algunas sesiones de los viernes, tal vez cuatro, cinco o seis veces al año”.
Esta decisión, según el italiano, tendría varios puntos a favor, incluido el económico: “De esta manera, los probadores podrían confrontarse directamente con los pilotos titulares de la MotoGP, manteniendo un nivel competitivo adecuado. Al mismo tiempo, las marcas ahorrarían en los costos de alquiler de circuitos y en los desplazamientos del personal.
Muchos ingenieros trabajan tanto con el equipo oficial como con el equipo de prueba, así que todo sería más eficiente desde el punto de vista logístico. Un poco como ocurre en la Fórmula 1 cuando el tercer coche se confía a un piloto de reserva durante las pruebas.”
En cualquier caso da la sensación que una vez se anuncie el acuerdo entre fabricantes y MotoGP, saldremos rápido de dudas sobre este y otros aspectos que están retenidos hasta nueva orden.