Lamentablemente, como os estamos contando, el motociclismo irlandés pierde a una de sus figuras más influyentes. El empresario y apasionado de las carreras Peter Padgett ha fallecido a los 94 años de edad, dejando tras de sí un legado que va desde el histórico concesionario Padgett’s Motorcycles hasta uno de los equipos más reconocidos en las “road races”, especialmente en el mítico IOMTT.
Nacido en Yorkshire, Padgett fundó Padgett’s Motorcycles en 1958 junto a su hermano Don en la localidad de Batley. El proyecto arrancó gracias a un modesto préstamo de 300 libras de su abuelo, una cantidad que hoy equivaldría aproximadamente a unos 7.000 euros. Lo que comenzó como un pequeño negocio dedicado a la venta y mantenimiento de motos británicas acabaría convirtiéndose con el tiempo en uno de los concesionarios más conocidos del Reino Unido.
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Desde su sede en Bradford Road, el establecimiento ha vendido durante décadas modelos nuevos y usados de marcas como Honda, Suzuki y Yamaha, convirtiéndose en un punto de referencia para generaciones de motoristas. Sin embargo, la verdadera huella de Padgett en el mundo del motociclismo no se limitó a la actividad comercial, sino que se extendió con enorme fuerza al ámbito de la competición.
La huella de Peter Padgett
A lo largo de los años, el equipo Padgett’s Racing se convirtió en una auténtica cantera y plataforma para numerosos pilotos británicos de primer nivel. Entre los nombres que pasaron por ahí, aparecen figuras históricas como Mike Hailwood, Bill Ivy o Phil Read, además de pilotos destacados de generaciones posteriores como Ron Haslam, Rob McElnea, Carl Fogarty, Leon Camier, Ian Hutchinson, John McGuinness o Davey Todd, entre muchos otros.
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El propio Peter Padgett también tuvo su etapa como piloto. Comenzó compitiendo con una Manx Norton antes de apostar por Yamaha, una decisión que marcó un antes y un después en su trayectoria. Su apuesta por la marca de los diapasones fue, en su momento, una decisión arriesgada. Tras descubrir la marca en el salón de Earl’s Court de Londres, Padgett decidió introducirla en su negocio cuando las motos japonesas aún no gozaban de la reputación que tienen hoy en día.
Incluso después de décadas de actividad, Peter Padgett siguió siendo una presencia habitual en el concesionario, donde continuó trabajando hasta bien entrados los 80 años. Su energía, visión empresarial y pasión por el motociclismo contribuyeron a consolidar tanto el negocio familiar como uno de los equipos más respetados.
Sin duda, con su fallecimiento desaparece una figura clave en la historia del motociclismo irlandés, alguien que no solo vendió motos durante más de medio siglo, sino que ayudó a impulsar la carrera de algunos de los pilotos más importantes del panorama internacional. Descanse en paz.
