En algunos casos, los cambios de modelo son rediseños completamente nuevos y ciertamente, la moto es completamente distinta. En estos casos, recurrir al modelo del año anterior es una decisión muy relacionada con nuestros gustos, ya que es muy posible que nos guste más uno que otro.
Sin embargo, es muy común también que entre un modelo y su edición siguiente no haya apenas cambios, resumiéndose muchas veces a algún mínimo detalle estético, como intermitentes, pegatinas… o incluso por la introducción de algún color nuevo.
Aprovecharse de estas unidades del modelo anterior tras salir al mercado el modelo nuevo puede ser muy interesante, sobre todo cuando la moto es prácticamente igual. En numerosas ocasiones, los concesionarios aplican sustanciales descuentos para deshacerse del stock que tienen, por lo que si tenemos suerte podemos encontrar oportunidades muy buenas.
Como contrapartida, comprar una moto del mismo modelo pero del año anterior también presenta un inconveniente y es que la moto se deprecia en función del año del modelo también. Así, si queremos venderla después, puede que haya perdido algo más de valor económico a pesar de estar matriculada un año más tarde de su producción. Esta situación es más acusada si supone el fin de una era o versión, aunque se han dado casos en los cuales las motos de un modelo previo han tenido más valor con el paso del tiempo que una versión más reciente.




