No podemos negar que MotoGP está emocionante este año. Tampoco podemos negar a todos los que nos gustan las carreras, que preferimos estar viéndolas y disfrutándolas que trabajando. Pero en esta vida hay que ser responsable, y si te toca estar en el tajo mientras hay carreras, pues te toca estar en el tajo, no hay más.
Así que con la premisa de que el trabajo y el deber lo esperaban, un socorrista se puso en servicio. Ojo, que hablamos de un socorrista no de piscina, que a priori es un entorno más controlado (aunque igualmente peligroso), sino de la playa, del mar y todo lo que ello conlleva. Por tanto todas las precauciones son pocas.

El caso es que en la localidad italiana de Santa Marghertia Ligure, Génova, el mencionado socorrista, del que no ha trascendido el nombre, tuvo la brillante idea de seguir MotoGP en directo. La gran ventaja de los teléfonos inteligentes en estos tiempos es que puedes disfrutar de las carreras siempre que haya cobertura.
El de socorrista es un trabajo muy serio como para distraerse con MotoGP
El problema en esta ocasión es que estar viendo las motos era incompatible con el trabajo que tenía que desempeñar, y que consistía en vigilar la playa y los bañistas. Y es que, como en las motos, en el mar la precaución y prevención son los principales garantes de nuestra seguridad.
Así que, una vez descubierto y según las reconstrucciones de los agentes de Capitanía de Puerto, se llegó a la conclusión de que había reducido las garantías de seguridad previstas por el servicio de asistencia en la playa, con una conducta que podría poner en riesgo la seguridad de los bañistas.

Por eso, al no realizar correctamente su trabajo y aplicar la normativa que sanciona las omisiones de vigilancia y los incumplimientos en tareas de supervisión, el socorrista en concreto ha sido multado con 2.064 euros, una elevada cantidad de dinero para un trabajador.
Desconocemos si esta distracción en el trabajo ha conllevado consigo algún tipo de suspensión o todo ha quedado en la multa. Lo que sí es seguro es que, trazando paralelismo entre la conducción y el mar, las distracciones matan. Y eso está por encima de una carrera de MotoGP.







