Ahora que estamos hablando de Pirelli como el nuevo suministrador de neumáticos de cara a la próxima temporada, y que el proceso de desarrollo está en marcha con test incluidos como el de Brno, es momento de recordar uno de esas cosas que pasaban antes en las carreras.
Bien conocida es la historia de cuando Eddie Lawson se llevó un Ferrari como premio al ganar el GP de Hungría con Cagiva, pero menos recordada es la historia en la que es Randy Mamola el que se hizo con un Ferrari Testarossa… ¡por hacer un podio!
Sí, eso es lo que pasó unos años antes, en 1988. Tras quedarse sin hueco en el Team Roberts, Mamola recaló en el proyecto de los hermanos Castiglioni ,que sin terminar de ser competitivo tenía algunos destellos del potencial. Pero las motos rojas tenían otro “inconveniente”: es que en lugar de contar con Dunlop o Michelin, para aquella temporada montarían Pirelli.
Como el propio Mamola reconocía más tarde, tampoco es que tuviera más opciones, porque se había quedado sin plaza con el equipo del marciano a final de temporada, y la oferta de Cagiva le cuadraba. Y en sus palabras: “me propusieron un buen contrato”. Pero más allá de ese acuerdo había una cláusula de lo más interesante.
El contrato incluía un Ferrari si hacía podio con el conjunto Cagiva-Pirelli
Y es que Pirelli estaba metida de lleno en su desafío junto con Cagiva, y el añadido fue que si lograba subir al podio a lo largo de la temporada le regalarían un Ferrari Testarossa. Un incentivo de otros tiempos en las carreras, donde los fabricantes de neumáticos aportaban mucho más que los neumáticos y tecnología.
Por suerte para Randy ese podio terminó llegando. Ya durante la temporada se iba animando la cosa, con la Cagiva calzada con Pirelli cada vez más efectiva. Pero el bueno de Mamola tuvo que esperar al GP de Bélgica en Spa-Francorchamps, y a que la pista estuviera mojada para conseguir su objetivo.
Acabó en el podio junto a Gardner, que ganó, y a Eddie Lawson en un podio Honda, Yamaha, Cagiva, que fue un éxito para los italianos. Eso sí, sufrieron porque en la parte final de la carrera Raymond Roche se acercó al estadounidense.
Al final de la temporada los hermanos Castiglioni cumplieron su promesa y le hicieron llegar el Ferrari a Mamola. Un Testarossa rojo con el interior negro que le entregaron en Nevada, donde vivía en aquellos años. Curiosamente, la única foto pública que hay del bueno de Randy con el Ferrari y el mono de Cagiva, es Michelin el que aparece en él en lugar de Pirelli, porque se tomó ya en la temporada 89 en Laguna Seca, cuando los franceses volvieron a ser suministradores del equipo italiano.
Aun así una curiosa historia de otros tiempos que no podemos decir que fueran mejores o peores, pero que sin duda eran diferentes a los actuales y más pasionales, tanto dentro de la pista como fuera de ella.
