La escena tuvo lugar el pasado miércoles 19 de agosto en Los Ángeles y fue seguida desde el aire por los helicópteros de la televisión local. El protagonista, identificado posteriormente como Christian Fuentes, circulaba sobre una moto de MX que, según la policía, había sido robada. La persecución comenzó poco antes de las 17:40 horas y terminó más de una hora después en el sur de la ciudad.
Lo más llamativo es que, durante todo ese tiempo, el motorista tuvo varias oportunidades de detenerse y, en lugar de hacerlo, convirtió la huida en una sucesión de decisiones cada vez más difíciles de explicar. Por cierto, el vídeo lo tienes aquí abajo.
Primera parada: una gasolinera en plena persecución
Uno de los momentos más surrealistas llegó cuando el motorista decidió detenerse en una gasolinera para repostar. Hasta aquí podría parecer una maniobra lógica para alguien que intenta mantener una moto en funcionamiento durante una persecución. El problema es que tenía a la policía detrás.
El joven llenó el depósito y volvió a ponerse en marcha, pero se marchó con algo que normalmente conviene dejar en el surtidor: la propia manguera de gasolina. La grabación de las cámaras de seguridad muestra cómo la moto abandona la estación de servicio con el sistema todavía conectado. A partir de ahí, la persecución continuó por las calles de Los Ángeles mientras varias unidades policiales seguían sus movimientos.
El motorista tampoco parecía demasiado preocupado por mantener un perfil bajo. Las imágenes aéreas muestran cómo circulaba sin casco, utilizaba el teléfono móvil durante la huida, se metía por callejones y atravesaba zonas donde los transeúntes tenían que apartarse rápidamente.
Cuando se acaba la gasolina, hay que improvisar
La historia todavía tenía otro capítulo. En un momento de la persecución, el motorista abandonó las calles y se introdujo en un parque. Allí encontró un recipiente con gasolina que aparentemente alguien había dejado preparado. No está claro quién colocó el combustible en ese punto, pero el sospechoso aprovechó la situación para intentar volver a llenar el depósito.
Y todo ello mientras una patrulla policial se encontraba prácticamente detrás de él. Las imágenes muestran cómo el motorista intenta echar combustible en la moto antes de volver a acelerar para continuar la huida. Los peatones que se encontraban en el parque tuvieron que apartarse cuando salió a tope.
También tuvo tiempo de hablar por teléfono
Otro detalle especialmente llamativo fue el uso del teléfono móvil durante la persecución. El sujeto llegó a hablar por teléfono mientras continuaba escapando de la policía y, según informó el equipo de AIR7, en un momento determinado estuvo incluso conversando con un fotógrafo de la propia cadena de televisión que estaba cubriendo la persecución desde el helicóptero.
Es difícil imaginar una situación más surrealista: mientras varios coches policiales intentan detenerte y un helicóptero sigue cada uno de tus movimientos desde el aire, decides coger el teléfono y hablar con alguien con los periodistas que están cubriendo precisamente tu fuga.
La policía pierde de vista la moto
La persecución también tuvo momentos en los que los agentes perdieron temporalmente el contacto visual con el sospechoso. La capacidad de la moto de motocross para abandonar el asfalto y utilizar parques, callejones y otros espacios complicó el seguimiento. Obviamente.
Precisamente ese carácter todoterreno fue uno de los factores que hizo que la persecución se prolongara durante tanto tiempo. El piloto podía cambiar continuamente de superficie y utilizar zonas por las que los vehículos policiales no podían seguirlo con la misma facilidad. Sin embargo, la vigilancia aérea permitió mantener localizado al sospechoso durante buena parte de la huida.
La persecución terminó por culpa de la gasolina
Paradójicamente, aquello que había permitido al motorista prolongar la persecución terminó siendo también lo que puso punto final a la fuga. La moto acabó quedándose sin combustible. El sospechoso cayó de la máquina e intentó continuar la huida a pie antes de buscar un lugar donde esconderse. Y el escondite elegido fue un contenedor azul de reciclaje situado detrás de una vivienda en el sur de Los Ángeles.
Los agentes terminaron localizándolo allí y lo detuvieron sin que se produjeran nuevos incidentes. La policía había indicado inicialmente que el sospechoso podría estar armado, pero posteriormente confirmó que no se había recuperado ninguna pistola durante la operación. La moto, eso sí, figuraba como robada.
La historia tiene además un detalle casi increíble: la persecución tuvo lugar precisamente el día en que Christian Fuentes cumplía 19 años. Ahora, se enfrenta a cargos por delitos graves relacionados con la evasión de la policía y vandalismo.
La persecución terminó sin víctimas graves y con el sospechoso detenido. Pero durante más de una hora, Los Ángeles asistió a una de esas escenas que parecen demasiado absurdas para ser reales: un motorista huyendo de la policía, parando a repostar, escapando con la manguera del surtidor todavía enganchada, buscando gasolina en un parque, hablando por teléfono y terminando escondido dentro de un contenedor. Y sí, todo quedó grabado desde el aire.












