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Triumph creó hace 20 años el vídeo de motos más divertido de Internet… y sigue siendo igual de genial

El vídeo de Triumph que sigue haciendo reír a los motoristas casi dos décadas después

Fotos: Visordown/Triumph
Fotos: Visordown/Triumph
En una época en la que las redes sociales todavía daban sus primeros pasos y el marketing digital estaba lejos de dominar la publicidad, mucho antes de que TikTok, Instagram o YouTube marcaran el ritmo de las campañas, Triumph demostró que una buena idea podía tener mucho más recorrido que cualquier inversión millonaria.

En una época en la que las redes sociales todavía estaban dando sus primeros pasos y el marketing digital era muy diferente al actual, Triumph apostó por el humor más británico en lugar de los habituales argumentos comerciales. El resultado fue una «falsa visita guiada por la fábrica» de la marca que acabó convirtiéndose en una pequeña obra de culto para miles de motoristas de todo el mundo.

¿El mejor anuncio de motos de la historia?

Lejos de mostrar procesos de fabricación reales o datos técnicos, el vídeo comenzaba como si fuera un «documental corporativo serio». Sin embargo, en apenas unos segundos la historia deriva hacia un desfile de situaciones absurdas narradas con total naturalidad, precisamente una de las señas de identidad del humor británico. Acordémonos del “inolvidable y único Benny Hill”. Por cierto, el anuncio lo tienes aquí abajo.

Entre las escenas más épicas aparece un supuesto banco de pruebas donde los motores se verifican al ritmo de música de banjo «por razones de seguridad». En otra secuencia, los operarios recogen el cromo directamente de los campos como si se tratara de una cosecha agrícola.

Tampoco falta la explicación de que el excelente comportamiento dinámico de la Rocket III procede de un misterioso «jugo de la discusión» obtenido del cerebro femenino (ojo, es humor), o la delirante teoría de que el enorme motor de 2.300 cc se cultiva a partir de motores embrionarios en un barro rico en nutrientes, antes de terminar su desarrollo en un armario situado junto a las fotocopiadoras.

Triumph Rocket III anuncio

Todo está narrado con una absoluta seriedad, sin guiños evidentes al espectador, lo que multiplica el efecto cómico. Ese estilo, conocido por mantener un tono completamente impasible mientras suceden situaciones disparatadas, era uno de los grandes rasgos de la comedia británica de finales de los años ochenta y los noventa, popularizada por programas que todavía hoy siguen siendo referentes para muchos aficionados. Al estilo del conocido humorista, y enamorado del mundo del motor, el épico “Mr. Bean”.

Triumph Rocket III anuncio

Precisamente esa forma de entender el humor explica que el vídeo haya envejecido tan bien. Mientras buena parte de las campañas publicitarias de la época han quedado completamente desfasadas, la propuesta de Triumph continúa funcionando porque no dependía de efectos especiales, grandes presupuestos ni de las modas del momento, sino de un guion muy bien escrito y de un ritmo cómico impecable.

No es casualidad que el vídeo siga reapareciendo con frecuencia en foros y redes sociales cada vez que alguien pregunta cuál ha sido el mejor anuncio de una motocicleta. Para muchos aficionados representa una forma de comunicar que hoy resulta poco habitual, donde la marca no tenía miedo de reírse de sí misma y dejar en un segundo plano el discurso comercial.

Triumph Rocket III anuncio

En contraste, las presentaciones actuales suelen apostar por producciones espectaculares repletas de drones, imágenes a cámara lenta, carreteras de ensueño y mensajes sobre prestaciones, tecnología o deportividad. Triumph, en cambio, prefirió construir toda la personalidad de la Rocket III alrededor de una sucesión de situaciones completamente absurdas, logrando precisamente lo contrario de lo que cabría esperar: que todo el mundo recordara la moto.

Y la estrategia funcionó. La Rocket III no solo se convirtió en una de las motos más icónicas jamás fabricadas por Triumph, sino también en una referencia dentro del segmento de las grandes cruiser de altas prestaciones. Con el paso de los años, su gigantesco propulsor evolucionó desde los 2.300 cc originales hasta los actuales 2.500 cc, manteniendo intacta una personalidad única dentro del mercado.

En una época en la que la inteligencia artificial ya es capaz de generar anuncios completos y las campañas buscan constantemente sorprender con producciones cada vez más sofisticadas, este vídeo, de poc más de dos minutos y medio minutos, demuestra que una buena idea sigue teniendo mucho más valor que cualquier despliegue tecnológico.

Triumph Rocket III anuncio

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EduCaro
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De Madrid al cielo pasando primero por Hortaleza. Todo lo que se mueve deprisa me ha llamado siempre la atención.

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