Repostar se está convirtiendo en un “artículo de lujo” para un grueso importante de la población. Ya sea en España o en cualquier otro país del entorno euro, echar gasolina hoy, a fecha de 2026, cuesta prácticamente el doble que a principios de siglo. Es decir, en apenas 25 años hemos pasado de llenar el depósito a menos de 0,80 euros, a hacerlo a 1,70 euros aproximadamente.
La gasolina convertida en síntoma de la enfermedad
Estamos llegando al fin de una etapa, o eso es al menos en lo que coinciden la mayoría de expertos políticos, sociales y económicos. Factores como la deuda pública, los múltiples conflictos bélicos que actualmente se mantienen abiertos, así como la llegada de nuevas (y preocupantes) tecnologías basadas en la Inteligencia Artificial, han hecho que el mapa geoestratégico mundial haya dado un vuelco de magnitudes épicas.
En medio de esta vorágine estamos los ciudadanos corrientes que sufrimos en nuestras carnes el encarecimiento de absolutamente todo, incluidos los carburantes. Sin embargo, en los últimos 5 años, tras la época post COVID, esta tendencia se ha magnificado de manera preocupante. En cualquier caso, echando la vista atrás podemos constatar como en el año 2002 el litro de gasolina se pagaba de media a 0,76 euros el litro. En 2026 a 1,70 euros.
La regla de tres que nunca falla
Muchos dirán que a comienzos de este siglo los sueldos en España (esto es extrapolable a cualquier parte de Europa) eran menores que en la actualidad. En el año 2002 el salario medio se situaba en 18.601 euros al año, es decir 1.550 euros al mes. En 2026, según los datos oficiales es de 27.336 euros brutos. Como vemos esta cifra, a priori, ha crecido aunque la realidad económica dista mucho de lo que inicialmente aparente.
En esta ecuación hay que meter un “impuesto silencioso” llamado inflación. En el mismo periodo de tiempo, entre 2002 y 2026 la inflación acumulada ronda el 80%, así que para que usted y yo tuviéramos el mismo nivel adquisitivo que entonces, deberíamos de ganar en torno a los 34.000 euros. Si aplicamos esta misma fórmula con respecto al precio de la gasolina esta cifra debería de sobrepasar los 36.000 euros anuales.
Un problema de difícil solución
Supongo que la mayoría de los que leen con atención y devoción las crónicas de SMN, están bastante alejados de esa cuantía. De lo contrario os podéis sentir afortunados, ya que el precio de la gasolina, a pesar de ser el doble que hace 25 años, no afecta a vuestro bolsillo en función a los datos antes descritos. No en vano el problema con los carburantes se ha convertido en algo estructural dada nuestra dependencia energética.
Aquí entran factores como la desproporcionada tasa de impuestos que pagamos por cada litro de gasolina, entre el 45 y el 55% del precio total. Si bien en momentos puntuales de presión económica se han aprobado reducciones sobre este concepto, la realidad es que a corto y medio plazo todo apunta a que seguiremos pagando la gasolina a un precio cada vez más alto.
Soluciones pocas, tal y como explican medios especializados en la materia, aunque desde el gobierno aseguran que en septiembre aplicarán una rebaja de hasta 20 céntimos por litro. Crucemos los dedos.







