Históricamente el Grupo Volkswagen ha sido uno de los grandes gigantes de la automoción global. A lo largo de décadas ha ido creciendo, al inicio como marca y luego como conglomerado empresarial, en el que han ido sumando marca tras marca y todas ellas históricas.
Primero fueron Audi, Porsche, Seat, Skoda… y hace ya un tiempo llegó hasta el basto paraguas germano dos de las joyas de la corona de Italia: Ducati y Lamborghini. Dos marcas míticas y vinculadas tanto a la belleza italiana como a la velocidad y la exclusividad. Pero en un grupo empresarial, por encima de todo, debe primar lo pragmático y más teniendo en cuenta que los números son los que mandan.
Por eso, en este momento tan complicado que están experimentando algunas de sus marcas, todavía cuentan con ases en la manga para dotar de liquidez al todo el grupo. Pero esos ases en la manga son, precisamente, dos de sus marcas más emblemáticas. De esta manera, además de otras medidas, una de las posibilidades que existen tal como revelan Financial Times y Milano Finanza, es que Ducati y Lamborghini podrían valorarse como posibles ventas.
La paradoja de Ducati: ser exitosa es lo que puede hacerla salir del grupo
En teoría y siguiendo estas informaciones, más allá de una fuerte reestructuración en todo el grupo empresarial que podría llevar hasta el cierre de cuatro plantas y 100.000 despidos, se valoran ventas de los activos estratégicos. No solamente sobrevivir sino para que el grupo empresarial pueda adaptarse a la movilidad del futuro. De hecho una de las marcas de Volkswagen, Everllence, especializada en motores navales e industriales, ya ha sido vendida en un 51% con un ingreso estimado de unos 7.400 millones de euros.
Pero esta venta no soluciona toda la crisis ni los gastos. Por eso hay activos tan importantes y valiosos como son Ducati y Lamborghini que, hipotéticamente hablando, podrían estar a la venta. Centrándonos en Ducati, que por cierto está celebrando su centenario, el fabricante italiano de motos es suficientemente solvente como para suponer un atractivo para nuevos inversores, aunque no hay detalles sobre si en caso de llegar el momento la desvinculación sería completa o solamente en parte.
No es la primera vez que Ducati cambia de manos. De hecho, solamente hay que remontarse a 2012 cuando pasó de manos de Investindustrial, el fondo que la controlaba en ese momento, al grupo a través precisamente de Lamborghini que en ese momento ya era una empresa filial de Audi.
En cualquier caso, lo que es seguro es que más allá de la maraña empresarial, Ducati seguirá siendo referente de las dos ruedas.

