Si pensamos en un hypercar donde el piloto sea el centro en torno al que gira toda la experiencia de conducción, ese es probablemente el mítico McLaren F1 de 1992, un automóvil pensado por y para la conducción.
Partiendo de este concepto, la startup holandesa Sanrivatti dice estar trabajando en un automóvil donde “el conductor se convierte en el punto de referencia”. Tanto es así que va posicionado dentro del habitáculo de una forma muy similar a la que llevaría de estar a los mandos de una superbike.
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Sanrivatti, el hypercar que redefine el papel del conductor

Esta es, básicamente, la idea sobre la que gira el planteamiento en el que trabaja el departamento de I + D de Sanrivatti. De hecho no es mucha la información que se ha filtrado en sus redes sociales en torno al proyecto. Tampoco en su web oficial detallan con precisión ante que estamos. Lo que si queda medianamente clara es la visión que tiene la marca sobre lo que debería de ser un hypercar.
Incluso afirman que su futuro modelo no es un simple boceto con el que intentar entusiasmar a los fanáticos de los coches: “Ya está en marcha”, aseguran. Sin embargo, viendo las primeras imágenes del citado diseño virtual, nos asaltan una serie de dudas sobre como de viable será finalmente un automóvil así dentro de actual mercado de superdeportivos. En cualquier caso, ciñéndonos a como describe la propia marca el proyecto, Santiago Sánchez, su fundador, explica:

“Sanrivatti comienza con la postura, la línea de visión y el control. El conductor se convierte en el punto de referencia. Una posición de conducción con la cabeza hacia adelante. El conductor se sienta más centrado y adelantado, no reclinado detrás del eje delantero, para un campo de visión más amplio, una colocación más precisa en la pista y una conexión física más profunda con el coche”.
Como podemos observar en los primeros bocetos que muestra la firma holandesa, el piloto queda sentado con el cuerpo hacia adelante, simulando (en cierto modo) la posición que adoptamos al ponernos a los mandos de una superbike. Desde Sanrivatti explican: “Sentarse hacia adelante y en una posición elevada abre el camino y permite ver la cima por delante”. Se supone que la inmersión física de quien pilota elevaría su propia experiencia de conducción respecto a la de cualquier otro hypercar.

“El cuerpo interpreta la aceleración, el frenado y las curvas de forma más directa”, argumentan. De este modo exponen que se logra “una percepción más precisa de la posición del coche, al centímetro, a alta velocidad”. Desde Sanrivatti concluyen haciendo oficial que un prototipo funcional “les está ayudando a comprender la postura, el control y la percepción en condiciones del mundo real”.
Dicho esto, de momento, no han mostrado ni presentado, ni tampoco ofrecido dato alguno sobre todo aquello que se presupone ofrecerá su nuevo hypercar. Es decir, todo se reduce a mero marketing comercial. Por otro lado, da igual la postura de conducción que adopte aquel que se ponga a los mandos del futuro Sanrivatti (si finalmente se materializa en un automóvil real y funcional), nunca podrá emular las sensaciones que ofrece una Superbike.

Y no podrá hacerlo porque hay una serie de factores imposibles de replicar en un coche que sí nos ofrece una motocicleta. Hablamos de una experiencia casi única dentro del sector automotriz: el sonido, los olores, las sensaciones que siente el piloto al estar en equilibrio sobre dos ruedas o simplemente el hecho de poder sentir el sol, el aire o la lluvia mientras pilotamos, no puede emularla ningún automóvil del planeta. Ninguno.