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El coche que funciona con carbón: el ingenio de Cuba frente a la escasez

Un mecánico convierte un pequeño utilitario en un vehículo impulsado por carbón vegetal

Fotos: El País
Fotos: El País
En Cuba, la falta de combustible dispara los “inventos criollos” para sobrevivir. Sí, en un pequeño pueblo cubano, donde el tiempo parece detenido y la rutina transcurre sin sobresaltos, un coche rompe el silencio… y también todas las reglas. Bienvenidos a una historia de resistencia.

Son las dos de la tarde en Aguacate, una localidad de apenas 6.000 habitantes a poco más de una hora de La Habana, Cuba. El calor caribeño aprieta, la vida avanza despacio y los vecinos matan el tiempo entre charlas, recados y tareas cotidianas. Hasta que aparece Juan Carlos Pino.

El cubano llega despacio, saludando, haciendo sonar el claxon. Pero no es él quien capta la atención, sino lo que conduce. Se trata de un coche que funciona con carbón. Así pues, en cuestión de minutos, una decena de curiosos y locales rodea el vehículo. Algunos no dan crédito, otros sacan el móvil. Y todos preguntan.

Coche de Cuba a carbón

El protagonista de esta historia es un viejo Fiat Polski 126p de 1980. Un coche muy pequeño, humilde, casi anecdótico en cualquier otro lugar del mundo, pero que aquí, en Cuba, se ha convertido en símbolo del ingenio y la supervivencia ante las adversidades.

Pino lo consiguió hace apenas medio año, cambiándolo por una modesta vivienda. Pero, apenas pudo disfrutarlo, la escasez de combustible que antes venía de Venezuela lo dejó parado.

Hasta que decidió reinventarlo. Inspirado por vídeos en internet, especialmente los de un ingeniero argentino, nuestro protagonista transformó el coche en apenas 2 meses. Eso sí, el sistema es tan rudimentario como efectivo. Un depósito modificado donde se quema carbón vegetal y genera el gas necesario para alimentar el motor. Todo construido a base de piezas recicladas, chatarra y mucha, muchísima paciencia.

Coche de Cuba a carbón

Como curiosidad, el proceso de arranque no es inmediato. Antes de encenderlo, hay que preparar el sistema durante casi media hora. Hay que cargar el carbón, prenderlo, avivar la combustión… y esperar. No es un coche para quien tenga prisa, pero funciona. Y eso, en el contexto actual del bloqueo estadounidense en cuanto al petróleo, lo cambia todo.

Porque esta historia no va solomente de mecánica. Va de necesidad. La crisis energética y la falta de suministros han obligado a muchos cubanos a buscar soluciones alternativas para el día a día. Cocinar con leña, almacenar agua de lluvia, reutilizar cualquier objeto… lo que allí se conoce como “inventos criollos”. Una forma de vida en la que nada se tira y todo puede tener una segunda oportunidad.

Coche de Cuba a carbón

Mientras algunos, como Pino, convierten coches en máquinas improbables, otros lidian con problemas más básicos: cortes de luz constantes, escasez de agua o dificultades para acceder a alimentos. La creatividad no siempre es una elección, sino una obligación. Ley de vida.

En barrios de la capital de Cuba, cuando se va la electricidad, el sonido de generadores y baterías improvisadas sustituye al silencio. Donde no hay recursos, hay ingenio: baterías de coche convertidas en fuentes de energía doméstica, sistemas caseros para iluminar una vivienda o cocinar con lo que haya a mano. Y sí, en este contexto, el coche de carbón es mucho más que una curiosidad. Es una metáfora en movimiento.

Se trata de un recordatorio de que, incluso en las circunstancias más difíciles, siempre hay margen para inventar, adaptarse y seguir adelante. Aunque sea despacio y huela a carbón. Y, como todos sabemos, en eso, los cubanos son, sin duda, los mejores del mundo por necesidad.

Coche de Cuba a carbón

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EduCaro
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De Madrid al cielo pasando primero por Hortaleza. Todo lo que se mueve deprisa me ha llamado siempre la atención.
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