Por norma general, la tecnología en moto suele centrarse en investigar cómo evitar el accidente. Pero una vez que sucede, hay todo un mundo de posibilidades para intentar minimizar las consecuencias. Es ahí precisamente donde entra Quin, un pequeño dispositivo que sin ser revolucionario en concepto, sí puede ayudar y mucho en caso de accidente.
El origen del proyecto nace de una experiencia cercana. En realidad, tal como recoge MCN, surge tras un accidente real en 2017, cuando un amigo del fundador quedó atrapado durante horas tras salirse de la carretera. A partir de ahí, el objetivo fue claro: reducir el tiempo de respuesta.
En realidad la idea no es compleja y de hecho lo hemos visto ya en diferentes versiones. Si hay una caída, el sistema la detecta y avisa. Pero lo que hay detrás sí lo es. Quin no se limita a lanzar una alerta, también registra lo que ha pasado con bastante precisión.
Además, todo depende de un pequeño dispositivo, el Quin Pod, que se integra en el interior del casco. Va conectado al móvil por Bluetooth y mientras se conduce, recoge datos en tiempo real. Según sus desarrolladores, estaría captando más de 5.000 parámetros por segundo.
Esa cantidad de información se consigue combinando varios sensores: acelerómetros, giroscopio y temperatura. No todos trabajan igual. Uno mide impactos más suaves con alta sensibilidad, otro está preparado para registrar fuerzas más altas con mayor rapidez. El resultado es un sistema capaz de interpretar qué tipo de golpe se ha producido.
¿Qué hace Quin cuando detecta una caída?
Cuando el sistema identifica un accidente, actúa de forma automática. Primero envía una alerta a tres contactos de emergencia configurados previamente, incluyendo la ubicación. A partir de ahí, el usuario tiene unos segundos para cancelar el aviso si no es necesario.
Si no lo hace, el sistema sigue adelante. En su versión más completa puede compartir información con servicios de emergencia: desde la gravedad del impacto hasta el ángulo o la zona de la cabeza afectada. No solamente da el aviso, sino que ofrece un “contexto” sobre la situación real.
Y hay otro dato a tener en cuenta: el sistema es capaz de medir la diferencia entre impactos. Gracias al giroscopio, permite analizar movimientos en tres dimensiones y detectar también impactos con rotación, que suelen ser los más problemáticos a nivel lesiones. Además, el sistema sigue funcionando aunque los contactos no tengan la app instalada. En ese caso, reciben un mensaje con un enlace a la información del accidente.
La tecnología ya está empezando a integrarse en modelos reales. Marcas como Nolan han sido de las primeras en incorporarlo, aunque no son las únicas. La idea es que acabe extendiéndose a más fabricantes y segmentos, pasando a ser una parte más del casco.

