La Ducati Superleggera V4 Centenario no es una moto más dentro de la gama de la firma italiana. Es la guinda del pastel y, como tal, cuenta con soluciones técnicas de primer nivel, y proveedores como Brembo u Öhlins que aplican en el modelo tecnología que estamos acostumbrados a ver en MotoGP.
Y ahí es donde está la diferencia. Porque más allá del discurso marketiniano habitual, en esta Ducati lo que aporta Brembo no es una adaptación ligera de lo que se ve en competición, sino soluciones que hasta ahora no habían llegado a una moto de producción.
El ejemplo más claro está en los discos delanteros. Son los nuevos Hyction en carbono cerámico, un material que hasta ahora se había reservado prácticamente al mundo de los hypercars. Aquí se utiliza con un objetivo muy concreto: mantener el rendimiento de frenada incluso cuando el sistema trabaja bajo carga durante mucho tiempo.
Cada disco tiene 340 mm de diámetro y 8 mm de grosor, con 132 orificios de ventilación que ayudan a disipar el calor. Aunque lo relevante está en la reducción de peso en 450 gramos por disco, que además de aligerar el conjunto, rebajan de forma evidente la inercia respecto a un sistema convencional en acero.
La pinza también juega un papel importante en esta tecnología de carreras aplicada al gran público. La Brembo GP4-HY está mecanizada a partir de un solo bloque de aluminio, y en su interior incorpora un mecanismo derivado de competición que permite aumentar la fuerza de frenado sin necesidad de aplicar más presión en la maneta. También dispone de dientes de ventilación que refrigeran los frenos, especialmente en condiciones de alta intensidad, como el uso en circuito.
A eso se suman detalles que no se ven a simple vista: pistones de distinto diámetro, un sistema que limita el par residual que frena la rueda aunque no se esté accionando el freno y un muelle que retrae las pastillas al soltar la maneta para mejorar la respuesta. Incluso el compuesto de las pastillas se ha adaptado al funcionamiento de estos discos.
En el eje trasero, el planteamiento sigue la misma línea. Disco flotante con y sustitución de los casquillos de acero por otros de aluminio para seguir reduciendo peso.
Brembo, en este caso con su marca Öhlins, también está presente en las suspensiones
Las novedades de Brembo no se quedan esta vez en el apartado de los frenos. Esta Superleggera es también la primera en montar la horquilla presurizada Öhlins NPX 25/30 Carbon. Hay que recordar que la marca sueca ahora forma parte del grupo Brembo.
Las botellas exteriores están fabricadas en fibra de carbono, lo que permite reducir masa respecto a otras configuraciones. Además, el sistema presurizado ayuda a evitar la cavitación y mantiene un comportamiento más constante en frenadas exigentes.
El conjunto se completa con un amortiguador Öhlins TTX36 GP LW que incorpora soluciones derivadas de MotoGP, como válvulas específicas y un muelle aligerado. El objetivo es mejorar la absorción de pequeñas irregularidades y mantener el control cuando el ritmo aumenta.
Al final, lo que se ve en esta Superleggera es un conjunto que no busca solo equipar componentes exclusivos, sino hacerlos funcionar, reducir inercias y mejorar la respuesta en condiciones reales de uso exigente. Y ahí es donde esa referencia a MotoGP deja de ser un mero argumento comercial y empieza a ser una realidad.