El estado de las carreteras italianas se ha convertido en un problema estructural con visos de emergencia nacional. Un tema que en los últimos días ha cobrado relevancia tras las imágenes de Carmelo Carvello, el párroco de la localidad de Santa Rita, en la provincia de Caltanissetta, pala en mano intentando tapar los agujeros de la vía principal que da acceso al pueblo.
Como suele pasar en estos casos, las redes sociales explotaban casi al unísono y de manera furibunda. Y no sin razón. Básicamente porque la imagen es lamentable y, además, evidencia la triste y cruda realidad a la que nos enfrentamos: no parece haber soluciones para los problemas reales. Una situación totalmente extrapolable al estado de nuestras carreteras, como ya hemos manifestado a lo largo de los últimos meses.

Carmelo Carvello y su afán por ayudar a sus feligreses
Lo de Carmelo Carvello es solo la escenificación del contrastado declive de las infraestructuras estatales. Italia, al igual que ocurre en España, destina supuestamente parte de su presupuesto a la mejora y mantenimiento de estas en su conjunto. Pero la realidad, al menos la que se percibe, es que literalmente estamos “dejados de la mano de Dios”, a pesar de los esfuerzos de este párroco.
De hecho, él mismo ha declarado tras el revuelo que ha producido la noticia: “El motivo de mi intervención es pastoral y cívico, no de protesta”. Una acción que Carvello afirma ser fruto de que muchos fieles le hayan manifestado “la dificultad para llegar al pueblo, pero también hay residentes que transitan por esta carretera varias veces al día por motivos familiares y escolares”.

Carmelo Carvello concluye: “Una familia tuvo que pagar mil euros por los daños causados a su coche por los baches. Mucha gente sufre pinchazos, e incluso los comercios locales están viendo disminuir su clientela. Cuando dar a la caridad se convierte en un riesgo, es el momento de hacerlo”.
La historia de este párroco es una de las tantas que actualmente se viven en Italia a razón del estado de sus carreteras. Recientemente el equipo de gobierno de otra localidad transalpina decidió prohibir la circulación de motos por una de sus vías principales. ¿El motivo? Os lo podéis imaginar y si por un casualidad no os apetece hacerlo, también tenéis la posibilidad de leer el artículo completo que le dedicamos al asunto.

