No es la primera vez que tratamos el tema (y posiblemente no será la última), sobre la relación existente entre no llevar el casco en moto y las consecuencias posibles en caso de un accidente. Sin embargo, a pesar de los diversos informes emitidos por entidades de distinta índole ratificando este hecho, parece seguir siendo un tema sin importancia para buena parte de los aficionados yanquis.
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Millones de dólares gastados por no usar el casco en moto
Esta es la cruda y difícil realidad a la que se enfrentan, los centros de traumatología, encargados de atender a los accidentados en moto que han sufrido heridas de distinta consideración, fruto de no llevar el casco puesto. Así lo expone el último informe publicado por el Journal of the American College of Surgeons (JACS), el cual hemos conocido a un reciente artículo publicado por Ride Apart.
Una situación casi surrealista, dado a la derogación de la obligatoriedad de llevar casco mientras circulamos en moto por parte del estado de Michigan, hace ya 14 años. Desde entonces las cifras de fallecidos y heridos en accidente de moto no ha parado de crecer. Según se detalla en el propio estudio:

“La derogación de la ley de Michigan que obligaba al uso obligatorio del casco para motociclistas se asoció con un aumento de 5.785 dólares en los costos de hospitalización por paciente accidentado, lo que representa un incremento del 26 % y 4,5 millones de dólares en gastos anuales adicionales”. Además estos costes suelen tener un efecto colateral múltiple:
Por un lado, las cuantías necesarias para cubrir el costo suelen “recaer sobre los contribuyentes y los programas de seguros públicos”. Así mismo, los centros de traumatología que absorben la atención no reembolsada se enfrentan a la inestabilidad financiera. Sin embargo, lejos de verse la luz al final del negro túnel de la insensatez, la cosa parece que se agravará en un futuro, “dado que 33 estados ya han derogado las leyes de uso obligatorio del casco”… ver para creer.

Patrick L. Johnson, MD, MPH, autor principal del estudio y residente de cirugía en la Universidad de Michigan, afirma: “Cuando la gente argumenta que la elección del casco es únicamente una cuestión de libertad personal, pasan por alto quién, en última instancia, paga el tratamiento. Una parte significativa de estos costos recae sobre los sistemas públicos de salud, los contribuyentes y los sistemas de atención de traumatismos; es decir, todos compartimos la carga financiera”.
Por momentos pareciera que no somos más que parte del decorado de “Idiocracia”, la película dirigida por Mike Judge, que expone un mundo distópico donde los idiotas han sido favorecidos por la selección natural. La trama ambientada en un lejano año 2505 podría ser una premonición de lo que les espera a los habitantes del planeta en ese tiempo. El problema es que su autor erró en la fecha en la que la ficción podría llegar a convertirse en toda una realidad…