La ola retro que invade todo lo que nos rodea, por supuesto, también está muy presente en Los Ángeles de la mano del diseñador Adrian Van Anz. Desde 2006 fabrica una moto-bici con nombre de arma de fuego (pero con doble “r”) de lo más exclusiva y minimalista, ya que tanto precio como diseño están a otro nivel.
Inspirado en las motos de velocidad de los años ’20, la Derringer Cycle está impulsada por un pequeño motor monocilíndrico Honda GXH de 50 cc y 4T con embrague centrífugo y carburador Keihin que proporciona 2,5 CV a 7.000 rpm y permite alcanzar los 55 km/h. Esta mecánica otorga un consumo y emisiones muy reducidas. El chasis de acero tubular es de fabricación artesanal, cuenta con soldaduras TIG, emplea suspensión delantera tipo Springer mientras que el tren trasero es rígido. Se mantiene al accionamiento de los pedales y el peso total del conjunto es de 30 kg. El acelerador es convencional, se arranca con tirador de cable y emplea frenos de zapata (el trasero es un Shimano mejorado para que no se caliente).
Las posibilidades de acabado son casi infinitas, con más de 200 opciones de colores para que no haya dos Derringer iguales. El asiento de muelles o los neumáticos también se pueden personalizar. Dependiendo del cliente, cada moto va equipada según la homologación vigente en el país al que va destinada. Por ejemplo, la iluminación recae en lámparas de acetileno… ¡como en las motos de época!








