Hace tiempo te hablamos de la cultura Bosozoku, una tribu urbana japonesa que tiene sus inicios en la década de los años ’50 del siglo pasado, y poco a poco ha ido ganando peso en la cultura popular. Uno de los rasgos más característicos de esta tribu era la singularidad de sus motos, con una peculiar manera de prepararlas mediante carenados fuera de lugar, asientos traseros desproporcionados y manillares altos.
Pero los Bosozoku también estuvieron metidos en líos. La Yakuza los estuvo utilizando, así que ver aparecer a uno de sus miembros con sus peculiares atuendos y sus motos atronadoras causaba respeto y miedo. Afortunadamente, esta faceta delictiva forma parte del pasado y aunque haya Bosozoku que siguen al otro lado de la ley, es algo anecdótico.
Aun así su peculiar estilo no solamente es que no haya pasado desapercibido sino que, además, ha sido protagonista de diferentes series, películas, animes, manga… y forman parte de la cultura popular japonesa y como Japón es un país que atrae mucho a los europeos solamente era cuestión de tiempo que llegase aquí.
Ahora que tenemos restaurantes japoneses por todos lados y el sushi y los niguiris son casi religión para muchos, el que algún apasionado del Japón importase la estética de los Bosozoku era cuestión de tiempo. Y lo cierto es que el acabado final es digno de las preparaciones originales.
Tofu Fujiwara está detrás de la primera Bosozoku española
En este caso estamos ante una Kawasaki GPZ 400 que ha sido creada en España por el creador de contenido Tofu Fujiwara, el nombre de guerra que se encuentra detrás de una persona apasionada por la cultura japonesa y, especialmente, por el mundo del motor. Lo que, cariñosamente en la redacción llamamos un “Talijapo”.
Pues bien, la Kawasaki GPZ 400 de Tofu se ha convertido, al menos de manera pública, en la primera moto Bosozoku en nuestro país que circula, además, de manera legal. Y es que tanta modificación en España es el mayor de los desafíos más allá del tiempo y la inversión económica que hay detrás de una preparación de este estilo.
Una preparación que pasa principalmente por lo estético con el carenado, las pegatinas, un estado de la pintura y la carrocería impolutas, y un escape característico de estas motos. Y es que sí, hacer ruido también era parte de la cultura Bosozoku.
De hecho, en el vídeo Tofu nos muestra hasta los papeles de homologación del escape que tiene un sistema rápido para convertirlo en escape libre. Y es que los Bosozoku hacían “música”» con sus motos, para lo que hace falta un acelerador que vuelva rápido, todo un arte.
En definitiva y como bien podemos ver en el vídeo, una moto que está llena de guiños y detalles a esta cultura tan peculiar que nació de la rebeldía, pero que ya es un clásico.

