Beachman Bikes lleva un lustro, aproximadamente, dedicada principalmente en el desarrollo y fabricación de motocicletas eléctricas. En su momento ya nos hicimos eco de su actividad que, en palabras de sus fundadores, Ben Taylor y Steve Payne, se centra en crear “cosas increíbles”: “Desde viajes por carretera a lo largo del país para conseguir la foto perfecta de la moto, hasta la construcción artesanal de nuestra propia tienda en el West End de Toronto”, explican.
“División de Vehículos Especiales de Beachman”
Así es como han bautizado su nueva sección los ideólogos de este nuevo proyecto. La idea es electrificar tu coche o motocicleta clásica dándole una nueva vida. “Nuestro equipo de Vehículos Especiales aporta décadas de experiencia al arte de la electrificación de vehículos clásicos. Nos esforzamos por preservar cada elemento del coche original, incluyendo el cambio manual; sí, ha leído bien”, comentan. No sabemos si esto último será aplicable a aquellas motos que se sometan al proceso.
En cualquier caso, la pregunta que a uno se le viene en estos casos es ¿de verdad hay gente que termina electrificando una motocicleta (o coche) clásica en pro de mejorar la experiencia? Porque no debemos olvidar que dentro de ese proceso, el de pilotar, se deben de dar una serie de factores físicos, incluso místicos, para que la conexión entre el vehículo y quien está a los mandos se establezca de manera eficiente.
Es por ello que cuando uno lee la publicidad de Beachman en su web oficial, no puede dejar de sentir un cierto desasosiego interior: “Estamos listos para construirle el vehículo clásico a medida definitivo. Silencioso, fácil de conducir y libre de los problemas de los sistemas de propulsión de gasolina antiguos” aseguran. Hasta ahora, eran esos mismos “problemas”, parte de la gracia de tener un clásico… ¿No?
Algunos ejemplo prácticos
La gente de Beachman nos presenta algunos ejemplos prácticos de lo que pueden llegar a hacer con una moto clásica en sus instalaciones y un kit EV listo para trasplantar. Una Honda CB500 de 1972, Kawasaki KZ200 de 1979 o KZ400 de 1979 están entre las beneficiadas de los citados sistemas de propulsión diseñados a medida. En función al equipo seleccionado, nos ofrecen autonomías de hasta 180 kilómetros y una velocidad máxima de 120 km/h.
Con precios que parten desde los 10.000 dólares, unos 8.700 euros al cambio, nos aseguran que montarán “una batería exclusiva que se ajuste perfectamente a tu chasis, garantizando la máxima autonomía y potencia, comparable a la de cualquier motocicleta eléctrica de tamaño completo disponible actualmente en el mercado, creando un paquete eficiente y asequible exclusivo de Beachman”.
Conclusión y opinión personal
Honestamente, nunca he entendido muy bien cuál es la gracia de quitarle su esencia a un vehículo clásico mediante la implantación de un sistema eléctrico de propulsión. Beachman alega estar “dando nueva vida a coches y motocicletas clásicas”. Más de uno tenemos una opinión algo contradictoria (por decirlo de manera suave) sobre esta teoría.
Mantener, preservar y mejorar un clásico no es sinónimo de despojarlo de su identidad. Mucho menos convertirlo en la antítesis del concepto sobre el que un día fue diseñado. Porque ya me diréis que significa meterle a un Alfa Spider setentero un motor de Nissan Leaf para que tenga “más potencia y par motor que nunca”…









