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Suelta embrague y comienza a acelerar

Fotos: Soymotero.net
Fotos: Soymotero.net
Soy de esos que piensan que en la vida nunca se para de aprender y que hay muchas personas que saben más que yo sobre infinidad de temas. Qué humilde y campechano pensará más de uno. Pues hombre, no todos podemos ser Jorge Lorenzo...

Sí, me fascinan las motos y las llevo dentro desde antes de nacer. Aun así soy consciente de que me quedan mil y una cosas por aprender (y me encanta hacerlo).

De hecho, creo que esta fue la lección que me enseñó aquella primera moto de cross en un pequeño circuito sobre tablas de madera en la playa cuando sólo tenía 5 años. Confiado por ir en bici sin ruedines desde los dos años, quería montar a toda costa en esa moto blanca y roja de tacos. Tras convencer a mis padres (supongo que a base de pataleo y rabieta) monté, di dos vueltas al pequeño circuito ovalado y, no se cómo, de repente me encontré de bruces contra el suelo y otra moto pasando por encima de mi casco, dos tallas mas grande. Sin ninguna secuela mental, o eso quiero seguir creyendo a día de hoy, aprendí varias cosas: que no era el que más sabía, que me encantaba el olor a gasolina y que una herida en verano escuece mucho con el agua del mar.

Así que aún hoy soy de esos a los que cada día le sorprende algo nuevo de su pasión, de los que se siguen emocionando cuando oyen rugir una moto, de los que necesitan una dosis de gasolina para seguir vivos. De esos a los que se les pone una sonrisa de oreja a oreja cuando cogen bien una curva, cuando ven una carrera, apuran una frenada o hacen una buena ruta.

Piloto sobre columpio de niño tocando rodilla

Quizá todos tenemos en algún momento esta sensación de ir con ruedines en una curva mientras que otros, con absoluta destreza y maestría (y en ocasiones poco respeto), la trazan quitándonos las pegatinas. Siempre habrá alguien que sepa más que nosotros, que meta mejor la moto en curva, que controle más de mecánica, que conozca la trayectoria de todos los pilotos. Esto es y será así siempre, excepto para algunos personajes en este mundo de las dos ruedas que, a pesar de su buen hacer, siguen (oh reyes del Olimpo) creyendo que lo saben todo.

Es precisamente esa actitud altiva de “los que lo saben todo” la que hace surgir el nombre de esta columna de opinión. Sí, quizá te hable de cosas básicas, desde un punto de vista y tono de un amateur, pero ¿quién no ha querido que le hablen de manera clara y sencilla cuando empezó a montar en moto? ¿A quién no le gusta leer, escuchar o ver como alguien comparte su misma pasión y se lo cuenta de tú a tú?. Pues eso mismo es lo que intentaré hacer porque parafraseando a Rossi: “Si crees que eres el mejor, ya no puedes mejorar. Si quieres ser el mejor, siempre debes hacerlo”.

Por el momento soy capaz de mantener el equilibrio en la moto gracias a mis ruedines a los que hago chirriar y echar humo cada vez que puedo para intentar silenciar el altavoz absurdo de la arrogancia 😉

Kymco Superdink 300i con ruedines

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