El velocípedo es el precursor de lo que hoy conocemos como bicicleta. La bicicleta es la base sobre la que se crearon las motocicletas, y las motocicletas nos vuelven locos. Por tanto, un velocípedo-moto ¿es el culmen para un motero? Bueno, esa pregunta tiene respuesta fácil. Es tan sencillo como mirar esta preparación de una Yamaha R6 convertida a velocípedo y sacar tus propias conclusiones.
No vamos a ser nosotros los que juzguemos si estamos ante una genialidad, una locura, un delito o las tres cosas a la vez. Lo que sí podemos decir es que detrás de este invento, y como queda claro con un primer vistazo hay mucho, pero que mucho trabajo y tanto dinero invertido que podrían haber construido su propia MotoGP o hasta una máquina para viajar en el tiempo, por ejemplo, a cuando los velocípedos estaban de moda más lejos del movimiento hipster.
Pero los británicos de Gregulations han preparado una versión de velocípedo simplemente increíble, a la que no le falta ni un solo detalle para ser no solamente espectacular, sino para que no te mates en el intento de conducirla.
Y es que un velocípedo tiene una altura considerable que lo convierte en peligroso, así que un velocípedo de una Yamaha R6 que no solamente es alto, sino que además es potente, puede ser una máquina feroz y no solamente porque los escapes hayan pasado a ser libres.
Puede que un velocípedo creado con una Yamaha R6 no sea buena idea, pero el trabajo detrás es fascinante
Al velocípedo no le falta detalle, pero algunos de estos detalles llegaron después de la primera prueba, cuando se dieron cuenta de que unos frenos eran totalmente necesarios. A los mismos que se les ocurrió que el velocípedo era buena idea les pareció que los frenos eran para cobardes… Al menos son coherentes.
Después de varias pruebas el velocípedo, que por suerte para ellos tiene ruedines laterales para evitar las caídas (una buena idea por fin), termina siendo eficaz si lo comparamos con otros porque, por lo menos, han logrado un récord de velocidad de 66 kilómetros por hora
Nada mal para un velocípedo, pero una porquería para una Yamaha R6 que seguro merecía una mejor jubilación. En cualquier caso, lo que no se puede negar es que son ingeniosos, atrevidos y divertidos. Eso no se lo quita nadie.