El Smartphone se ha convertido en un compañero habitual para muchos motoristas. Navegador, tráfico en tiempo real, música, llamadas o rutas están disponibles en un dispositivo que ya llevamos encima, por lo que colocar un soporte en el manillar parece la solución más sencilla para tenerlo todo a la vista. Sin embargo, existe un inconveniente que no siempre tenemos en cuenta: las vibraciones de la moto pueden ser perjudiciales para los sistemas mecánicos que incorporan las cámaras de los Smartphone modernos.
Pero, ojo. No es una teoría. Apple lleva años advirtiendo oficialmente de este problema y señala específicamente a las «vibraciones de alta amplitud» generadas por determinados propulsores de moto. Según la compañía estadounidense, una exposición prolongada a determinadas frecuencias puede degradar el funcionamiento de sistemas como la estabilización óptica de imagen (OIS) y el enfoque automático.
El problema está dentro de la cámara del Smartphone
Las cámaras de los teléfonos actuales no son únicamente sensores electrónicos. En determinados modelos, el sistema OIS utiliza elementos móviles extremadamente pequeños que se desplazan para compensar los movimientos detectados por los sensores del teléfono y mantener la imagen estable. El autofoco también puede incorporar mecanismos móviles. En el caso de los iPhone compatibles, Apple utiliza además un sistema de enfoque de bucle cerrado diseñado para compensar los efectos de la gravedad y las vibraciones. Ojo, numerosas marcas usan el sistema OIS, no solo Apple. Sobre todo, los móviles de alta gama.
El problema aparece cuando estos componentes están sometidos durante mucho tiempo a vibraciones de una intensidad y frecuencia para las que no han sido diseñados. La propia Apple recomienda evitar la exposición prolongada a vibraciones de alta amplitud y desaconseja montar determinados iPhone directamente sobre motocicletas con motores de gran cilindrada o alta potencia. Eso no significa que montar el teléfono en una moto vaya a provocar daños inmediatamente. El riesgo depende de numerosos factores: el tipo de motor, las frecuencias de vibración, el tiempo de exposición, el tipo de soporte, el estado de la motocicleta y, por supuesto, el propio Smartphone.
Por eso un motorista puede utilizar su móvil durante meses sin notar ningún problema mientras otro puede encontrarse con una cámara defectuosa después de un número relativamente reducido de km.
Un soporte antivibraciones para Smartphone reduce el riesgo
La solución más sencilla para quienes necesitan llevar el teléfono en el manillar es utilizar un soporte que incorpore un «sistema específico para absorber o reducir las vibraciones». Estos elementos se colocan entre el soporte y el smartphone y están diseñados para filtrar parte de las vibraciones que llegan desde el manillar. Son especialmente interesantes en motos que transmiten más vibraciones y para quienes utilizan el teléfono durante rutas largas o con mucha frecuencia.
Pero hay que tener claro que un amortiguador no ofrece una protección absoluta. Su función es reducir la cantidad de vibraciones que recibe el teléfono, no eliminarlas por completo. De hecho, Apple también recomienda utilizar un soporte con amortiguación de vibraciones cuando se monta el iPhone en vehículos de menor cilindrada, como scooters y ciclomotores, y aconseja evitar el uso prolongado para reducir todavía más el riesgo.
La alternativa más segura: dejar el Smartphone en el bolsillo
Para quienes utilizan habitualmente el Smartphone como navegador, existe otra opción que evita el problema desde el origen: no colocar el teléfono en el manillar. Cada vez existen más pantallas específicas para motocicletas que permiten utilizar la navegación, música, llamadas y otras funciones del smartphone sin tener que exponer el teléfono directamente a las vibraciones.
El funcionamiento es sencillo: el móvil permanece guardado y se conecta a una pantalla instalada en la moto mediante Bluetooth y otras conexiones inalámbricas. De esta manera, el motero puede consultar las indicaciones sin tener el teléfono sometido continuamente a las vibraciones, además de protegerlo frente al agua, el polvo, el sol o el viento. Además de proteger el smartphone, este tipo de sistemas puede resultar más cómodo para viajar, ya que permiten mantener el teléfono guardado y controlar las funciones principales desde una pantalla diseñada específicamente para utilizarse sobre dos ruedas.
¿Cómo saber si la cámara ya está dañada?
Si después de utilizar el teléfono durante un tiempo como navegador en la moto empiezan a aparecer determinados síntomas, conviene prestar atención. Uno de los más evidentes es que la «cámara deje de enfocar correctamente», especialmente al intentar fotografiar objetos cercanos. También pueden aparecer imágenes borrosas incluso con buena iluminación o una estabilización que funciona de manera extraña.
Otro síntoma bastante característico es que la imagen tiemble o vibre al abrir la aplicación de cámara, incluso cuando el teléfono permanece completamente estable. En algunos casos también puede escucharse o apreciarse un comportamiento anómalo del módulo de cámara.
Eso sí, estos síntomas no demuestran por sí solos que la causa sean las vibraciones de la motocicleta. Un fallo del módulo, un golpe u otro problema interno pueden provocar comportamientos similares, por lo que lo recomendable es comparar las diferentes cámaras del smartphone y acudir al servicio técnico si el problema persiste.
Así pues, utilizar el móvil como navegador en la moto es perfectamente comprensible, pero sujetarlo directamente al manillar no es una decisión completamente inocua. Si el Smartphone tiene una cámara con OIS, especialmente en una moto que transmite muchas vibraciones, un buen sistema de amortiguación o, mejor todavía, una pantalla independiente que permita dejar el teléfono guardado puede ahorrarnos una reparación bastante más cara que el propio soporte.












