Hace más de dos siglos y medio, Nicolas-Joseph Cugnot creó el primer carro motorizado de la historia. No era de gasolina, eso llegaría de la mano de Ettiene Lenoir en 1860, y fue en 1886 cuando Karl Benz patentó su famoso triciclo antes de que se popularizasen los de cuatro ruedas, que creó Gottlieb Daimler.
La manera en la que los carros con motor en lugar de contar con tracción animal cambiaron el mundo, y además en un corto periodo de tiempo, es patente. Poco a poco esos carros con motor fueron evolucionando a los coches más sofisticados, cómodos y elegantes que todos conocemos.
Pero aquellos primeros carros con motor no tenían prácticamente potencia: 0,75 CV para un motor monocilíndrico de 954 centímetros cúbicos que podía girar a 400 revoluciones por minuto, y lograr la apabullante potencia de 16 kilómetros por hora. Lo cierto es que teniendo en cuenta cómo eran esos carros, las cifras son razonables.
El carro con el que hubiera soñado Karl Benz
Lo que no es razonable, se mire por donde se mire, es la preparación que el bueno de Matt Spears, al que hemos visto en otras ocasiones con sus locuras, ha hecho de un carro Amish. El estadounidense ha decidido que era buena idea montar de nuevo un motor monocilíndrico, pero en esta ocasión proveniente de una KTM 450 SX con sus más de 60 CV.
Lógicamente, la preparación tenía que ser concienzuda, pues poner un motor a un carro de cualquier manera puede acabar muy mal. Así que el eje no podía ser de madera, tenía que ser de acero, al igual que los conectores y el propio chasis.
Luego llegaba el momento de ponerlo en marcha y constatar lo que ya sabía, que un carro necesita poder girar según la necesidad del momento y, por supuesto, poder frenar. Así que recurriendo al despiece de un kart lo equipó con freno en el eje trasero, pedales para acelerar y frenar y unas cuerdas mejores para poder dirigirlo.
El tema de las cuerdas para controlarlo parece bastante rudimentario, pero también eficaz a baja velocidad y si le coges el hilo, (nunca mejor dicho) porque no hay más que ver lo que pasa cuando se lo deja a algún amigo.
Ahora solamente le queda poder cambiar de marchas y tener el embrague en una posición más cómoda, el tema del volante y buscar algo de seguridad porque, claro, un carro con un motor así de potente es una auténtica locura.