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¿Por qué los futbolistas de élite no se dejan ver en moto?

Este es el verdadero motivo por el que las motos son un tabú en el fútbol profesional

Fotos: Motorradonline/SMN
Fotos: Motorradonline/SMN
Velocidad, adrenalina y pasión. Sobre el papel, el fútbol y las motos tienen mucho en común. Sin embargo, es raro ver a una gran estrella en activo presumiendo de moto. La explicación no está en la falta de afición, o emocionalidad, sino en los millones de euros que hay detrás de cada jugador. Y, obviamente, es un riesgo que los clubes no quieren asumir

Al hilo del Mundial de Fútbol, cualquier aficionado podría pensar que un futbolista profesional es libre de disfrutar de su tiempo libre como quiera. Pero, como os vamos a contar, la realidad es bastante diferente. En el fútbol moderno, especialmente en la élite europea, los jugadores son inversiones multimillonarias y cualquier actividad que aumente el riesgo de lesión es observada con lupa.

Una rotura muscular ya puede comprometer varios partidos. Un accidente de tráfico o una caída en moto, en cambio, podría dejar fuera de combate a una estrella durante meses e incluso afectar a su carrera. Por eso, muchos clubes incluyen cláusulas específicas o genéricas relacionadas con actividades consideradas de riesgo. Como las motos.

No existe una prohibición universal de conducir motocicletas, pero sí es habitual encontrar contratos que hacen referencia a «actividades peligrosas«, «riesgos evitables» o situaciones que puedan poner en peligro la integridad física del jugador. Dependiendo del caso, una lesión producida durante una actividad no autorizada podría derivar en conflictos con el club o con las aseguradoras.

futbol futbolistas y motos

Barreras para que un futbolista se suba a una moto

  1. La primera es contractual. Los acuerdos entre clubes y jugadores suelen contemplar limitaciones relacionadas con actividades de ocio que puedan provocar lesiones. No siempre aparece la palabra «motocicleta«, pero el espíritu de la norma suele ser evidente.
  2. La segunda son las normas internas de los equipos. Algunos clubes establecen códigos de conducta que restringen expresamente determinadas actividades fuera de los entrenamientos. Circuitos, deportes extremos o competiciones amateur suelen estar en el punto de mira.
  3. La tercera tiene que ver con la propia vida cotidiana de los futbolistas. Muchos disponen de chóferes, vehículos de representación y agendas extremadamente controladas. En ese contexto, la moto deja de ser una necesidad y se convierte en una afición que puede generar titulares indeseados.

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El caso Balotelli

Uno de los ejemplos más llamativos fue el de Mario Balotelli durante su etapa en el AC Milan. El delantero italiano era un apasionado del karting, pero el club llegó a limitar esta actividad por el riesgo de lesión.

La historia alcanzó tal repercusión que el futbolista decidió acudir a un circuito de karts… conduciendo su Ferrari en lugar de un kart convencional.

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Beckham y otros futbolistas enamorados de las 2 ruedas

Pese a todas estas limitaciones, la afición por las motos existe dentro del mundo del fútbol. Uno de los nombres más conocidos es el de David Beckham, que durante años ha mostrado públicamente su colección de motocicletas y su pasión por las preparaciones.

Algo parecido ocurre con otras figuras que, una vez finalizada su carrera profesional, han dejado ver con más libertad su interés por las 2 ruedas. No es casualidad. Cuando desaparecen las obligaciones contractuales y el riesgo económico para un club, las restricciones también se relajan. También es clarísimo es el ejemplo de Iker Casillas, que es otro enamorado de este mundo.

 

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Nagelsmann, una excepción en los banquillos

Pero los entrenadores viven una situación muy distinta. Aunque también representan un activo importante para sus equipos, rara vez están sometidos a controles tan estrictos como los futbolistas.

Un ejemplo conocido es el seleccionador alemán Julian Nagelsmann, reconocido aficionado al motociclismo. A lo largo de los años ha sido relacionado con diferentes modelos de Harley-Davidson, Triumph, Vespa y Ducati, demostrando que la pasión por las motos también tiene espacio en el fútbol profesional, siempre que no seas quien tiene que saltar al césped cada fin de semana.

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Los futbolistas sí pueden conducir motocicletas en muchos casos, pero la combinación de contratos, seguros, códigos internos y gestión del riesgo explica por qué tan pocas estrellas en activo se dejan ver sobre 2 ruedas.

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EduCaro
EduCaro
De Madrid al cielo pasando primero por Hortaleza. Todo lo que se mueve deprisa me ha llamado siempre la atención.

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