Si a estas alturas de la vida no has entendido que ni tú ni yo importamos, y que lo único que importa es “la pela”, siento decirte que es así. En este mundo en el que vivimos y, seguramente, en todos los multiversos que pudieran existir si es que acaso es posible, siempre será el dinero lo que haga que el mono baile. Sin cacahuetes el mono no baila y si lo piensas, tiene bastante sentido.
El problema es que la lucha por estos cacahuetes, por el dinero, hay veces que es justa: una retribución al esfuerzo, por ejemplo. Pero hay otras veces que no es justa: una indemnización. Por norma general, por mucho que te den en una indemnización, nunca vas a sentir que sea justo. Porque cuando te la otorgan es porque has perdido algo, o has padecido algo.
Pues bien, cuando eres deportista federado, esa indemnización estaba establecida en unos miserables 18.000 euros fijados en los años 90, 1990 concretamente. Para que te los dieran tenías que tener una incapacidad permanente o fallecer, así que imagina el drama de que ejerciendo un deporte federado, incluso profesional, tenías un accidente, quedabas postrado en una silla de ruedas y te daban tres millones de las antiguas pesetas (porque la ley se hizo en pesetas y no se actualizó) y a tu casa. Eso por no hablar de las coberturas médicas y de 18 meses de atención sanitaria, aunque arrastres secuelas.
Por suerte para los deportistas federados, entre los que me incluyo, ha habido personas como Lucas de Ulacia a través de su Fundación Lucas 18 que, tras su grave accidente, no solamente han luchado por sobreponerse sino que han dado lo mejor de sí para que esta situación cambiase. Con mucho esfuerzo, trabajo, reuniones, presiones… En 2023 entró en vigor una nueva Ley del Deporte que adaptaba todas las regulaciones al siglo XXI y que trabajaba muchos aspectos diferentes.
Pero uno de esos aspectos era relativo a las indemnizaciones y prestaciones mínimas, que pasaban a regirse en el punto 3 del artículo 23 de la citada ley que dice: “La cuantía de las prestaciones mínimas del seguro obligatorio deportivo (SOD) será, como poco, la del baremo establecido para la valoración de los daños y perjuicios causados en accidente de circulación. Particularmente, en el caso de los deportistas del motor.”
Esto acercaba al deportista a una persona de la calle y es que en el deporte en general, pero en particular en el del motor, no era comprensible ese desprecio y ese tratamiento como ciudadanos de segunda al que todos los que alguna vez hemos estado federados quedábamos expuestos. Fue una gran victoria que ahora la patronal del deporte, los que tienen el dinero y los cacahuetes, quieren arrebatar a los únicos imprescindibles en el deporte: los deportistas.
Es triste, lamentable, cuestionable y hasta rastrero argumentar que el chiringuito de las federaciones no se sostendría si tienen que pagar las primas de seguros adaptadas a la nueva ley. Es decir, el cacahuete importa más que el mono. Pocas federaciones están compuestas por deportistas en activo y, sin duda, eso es algo que tiene que cambiar, pues no se ven igual los toros desde la barrera que si estás en la plaza.
Yo, con mis cuatro décadas encima, he estado y estoy federado en varios deportes y también hay que decir que no todas las federaciones ni todos los cargos federativos son iguales. Pero sí tengo claro que hay quien llega a las federaciones a hacer carrera, apoltronarse, ponerse medallas y favorecer a sus intereses. Insisto, no son todos, ni mucho menos, pero al final la mayoría se impone y las federaciones que tienen que velar por los intereses de los deportistas, terminan en una asociación de la mano de La Liga y del CSD creando un grupo de presión que lucha, y se congratula porque en los casos más complicados el deportista quede desamparado.
La sensación es que quieren para ellos todos los sacos de cacahuetes sin tener que bailar y, además, lo hacen sin aportar cifras reales de los costes que tendrían para las federaciones y federados estos seguros, solamente un «sería insostenible». También olvidan que las federaciones, tal como recoge precisamente el Consejo Superior de Deporte, se financian principalmente con fondos propios y subvenciones, es decir, con dinero público.
Es por ello, que ya que estamos, no está de más que pensemos todos aquellos que estamos federados (sea el deporte que sea) si nuestra federación es transparente o no y los motivos. Si puedes acceder a las cuentas de tu federación, lo mismo te llevas grandes sorpresas, aunque la principal es que te dejasen verlas. También es el momento de que los “monos” nos tomemos un tiempo para pensar si nos interesa seguir bailando, porque los federados tenemos mucha culpa por el desinterés mostrado en líneas generales.
En cualquier caso, los que estamos dispuestos a luchar seguiremos haciendo ruido ,y más todavía si tenemos a gente como Lucas de Ulacia y otros valientes en nuestro equipo. Por cierto, si has llegado hasta aquí habrás visto que de los políticos y sus compromisos no he hablado, pero es que ese chiste se cuenta solo…