Aviso a navegantes: Que Marc Márquez haya llegado a la situación de estar más de 1.000 días sin ganar es mucho más complejo e influyen muchos más factores de los que conocemos. La causa principal, sin lugar a dudas, fue no ya la lesión de Jerez, sino la barbaridad médica que se cometió después. Una situación que, de hecho, ha sido reconocida a posteriori por el propio Marc y que costó el puesto de confianza que el que era su doctor entonces.
Pero también hay otra causa tan importante como la lesión y es el talento y la capacidad de sacrificio que ha mostrado Marc en estos años. Ponerse en el lugar de alguien con ese talento y esa capacidad no es fácil, pero imagina que rozas la treintena, que eres una leyenda en lo tuyo y, lo fundamental para la mayoría de los humanos, tienes tu sustento asegurado para el resto de tu vida.

Trabajar en tu profesión no es necesario, has demostrado todo y tienes todo lo que pudieras querer, además de conservar lo más importante, la salud y la propia vida porque, no nos engañemos, Marc ha comprado muchas papeletas y afortunadamente no le ha tocado. Y, en lugar de pasar de todo, colgar el mono y dedicarte a disfrutar de lo que has conseguido, tu afán es el de recuperarte para volver a ser rápido, renunciar al dinero y a una moto de fábrica, dar un teórico paso atrás para intentar ser nuevamente el mejor.
¿La GP23 funcionó mejor que la GP24 o fue Marc?
Y en esas estamos, porque a día de hoy no podemos juzgar si Marc es el mejor o no de la parrilla. No dispone de las mismas armas que quienes están un paso por delante de él. Tampoco sabemos si este fin de semana en MotorLand su desfasada GP23, que obviamente no es tan competitiva como la GP24 y que solamente él lleva de manera asidua a los puestos de cabeza, pudo jugar a su favor por sus características en el trazado aragonés.
Pero ¿y qué pasaría si una moto vieja hubiera sido mejor para estas circunstancias? Pues nada, no deslegitimaría en absoluto el repaso que Marc ha dado a todos y cada uno de los pilotos de la parrilla. Algunos tenían mejores armas, otros peores, otros las mismas y ninguno pudo acercarse a un Marc que supo leer mejor que nadie las condiciones de la pista.

La Ducati, por cómo funciona, obliga a hilar fino y las condiciones de MotorLand obligaban a estar muy diestro y Marc demostró que puede serlo. No recuerdo a un Marc tan efectivo, tan comedido ni tan rápido. Siempre se ha dicho que cuando un piloto como es Márquez parece que va lento es que va rápido, muy rápido. Y eso es justo lo que ha pasado este fin de semana.
Ahora nos queda la duda de si con un trazado con un agarre máximo en el que el resto puedan sacar todo el potencial a sus motos, Marc podrá seguir dominando. Porque lo que es seguro es que va a seguir estando delante. Ya conoce perfectamente la Ducati GP23, tiene su plaza para 2025 asegurada en el equipo oficial y hay un objetivo: conseguir el título.
Puede que este año no pueda, que los errores de principio y no tan principio de temporada lo lastren, pero Marc ha vuelto. Está aquí y está para quedarse. Ahora mismo lo separan 70 puntos del liderato de Martín y 47 de la segunda posición de Bagnaia, pero nos quedan 8 GP por delante y eso significa que hay 296 en juego. Posibilidades hay, aunque ahora mismo ya no depende de sí mismo, porque si Marc gana todo de aquí a final de temporada y Martín hace segundo en todas las carreras, todavía Jorge acabaría ganando.
Pero la magia de las carreras, lo mejor de las carreras, es que nunca sabemos lo que puede pasar. Un fallo propio o ajeno puede costarte puntos, al igual que un fallo de los rivales te los puede dar. Lo que sí es palpable es que Mar ha vuelto para quedarse y seguro que no pasan otros 1.043 días hasta que veamos una nueva victoria. Y eso que todavía no hemos empezado a hablar de 2025, pero el aviso a navegantes es claro: el jefe ha vuelto.

