Tan sencillo pero a la vez tan complicado puede ser reinventar un modelo sin que por ello pierda su orientación. La Kawasaki D-Tracker es una moto que goza de gran popularidad porque es capaz de adaptarse a todo tipo de terrenos.
Verve Moto, especialista en preparaciones scrambler, decidió darle una vuelta y que pudiese lucir diferente pero sin perder su encanto. Además fue todo un reto desde el momento que decidieron sustituir el depósito de combustible porque el pequeño motor de cuarto de litro es de inyección y no había sitio en una moto tan minimalista para esconder la ECU ni el sistema de alimentación de gasolina.
Con un tanque de combustible de una Yamaha XS100, se presentaba el problema de que la parte superior del chasis era demasiado larga y demasiado ancha para colocar un tanque clásico. Además, no había forma de albergar la bomba de gasolina en el nuevo depósito.
¿Solución? En estos casos siempre es drástica. Tres cuartos del chasis original fueron cortados y reensamblados para poder colocar el depósito. Además el interior de éste finalmente tuvo que ser también retocado para hacer que en su interior pudiese colocarse la citada bomba de gasolina.
Limpia, muy limpia y sin ningún tipo de plástico. Los guardabarros lo más recortados posibles y neumáticos cien por cien off road. Además y para completar esta Kawasaki “Bali Style”, un escape elevado de acero inoxidable, un bonito asiento hecho a medida, un faro delantero clásico, intermitentes tipo cubilete y un recableado completo para dejarla lista para la acción.
Un detalle fundamental son los soportes acolchados del lateral izquierdo para transportar la tabla de surf, algo fundamental en la época que acaba de comenzar.




