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Una de las Ducati más importantes de la historia sale a subasta, y es la mejor de todas

A la venta una de las ocho Ducati 750 Imola Racer de 1972

Fotos: Mecum Auctions
Fotos: Mecum Auctions
Hay motos exclusivas y luego están aquellas que, como la Ducati 750 Imola Racer, escriben la historia de una marca para siempre. Ahora podemos hacernos con uno de los siete ejemplares que participaron en la edición inaugural de la Imola 200. El mismo ha sido inspeccionado y autentificado por el reconocido experto e historiador de la marca italiana, Ian Falloon.

No es nada sencillo encontrarse a la venta una Ducati 750 Imola Racer de 1972, mucho menos que en poco más de dos años se hayan subastado dos de los ocho ejemplares fabricados por la marca en su momento para participar en la edición inaugural de Imola 200. A todo ello debemos de sumarle el hecho, en el caso del ejemplar que hoy nos ocupa, de que probablemente estemos ante la unidad mejor conservada de cuantas quedan.

 

A la venta una de las ocho Ducati 750 Imola Racer de 1972

Ducati 750 Imola Racer: la historia

En el año en que Ducati celebra el 100 Aniversario de la marca, Mecum Auctions, la casa de subastas con sede en Walworth, Wisconsin, se prepara para entregar al mejor postor una de las ocho Ducati 750 Imola Racer que la marca italiana desarrolló para competir (y vencer) en la primera edición de las famosas 200 millas de Imola. Una gesta deportiva difícil de superar teniendo en cuenta cuál era el posicionamiento industrial y deportivo de la marca en aquellos momentos.

De cualquier modo se unieron dos factores determinantes y decisivos para que Paul Smart y Bruno Spaggiari terminaran 1º y 2º respectivamente en la exigente prueba. El primero de ellos el inconmensurable talento de ambos pilotos, que lograron meter más de 20 segundos de ventaja sobre el tercer clasificado. El segundo, una moto preparada de manera concienzuda y meticulosa, dotada además de múltiples avances técnicos dirigidos a reforzar la fiabilidad del mítico bicilíndrico en V OHC de 4 tiempos y 748 cc, que compartía arquitectura con la nueva 750 GT de calle, e incrementar exponencialmente sus prestaciones.

A la venta una de las ocho Ducati 750 Imola Racer de 1972

Entre ellos destacaban, por ejemplo, el kit de árboles de levas accionados por engranajes cónicos o el accionamiento de sus válvulas desmodrómicas. La Ducati 750 Imola Racer también contaba con doble bujía por cilindro, carburadores Dell ’Orto PHM de 40 mm, caja de cambios de 5 velocidades, tapas del motor de magnesio o un sistema de escape asimétrico (el lado izquierdo anclado más alto). Este último tenía una función clara y estudiada, tal y como relatan desde Pipe Burn:

“El distintivo sistema de escape asimétrico no se diseñó para generar conversación en las reuniones de motociclistas; se desarrolló porque el trazado en sentido antihorario de Imola exigía la máxima distancia libre al suelo en sus implacables curvas a la izquierda”. Ducati trabajó en otro aspecto innegociable cuando de una montura de carreras hablamos: el peso. Para reducirlo a su máxima expresión en esta 750 Imola Racer, optó por suprimir todo aquello que no fuera verdaderamente necesario.

A la venta una de las ocho Ducati 750 Imola Racer de 1972

Por ejemplo el alternador y el volante motor, pero también incluyo piezas fabricadas en materiales ligeros como un depósito de combustible de fibra de vidrio. “Incluso el brillante acabado metálico tenía una función, ya que el color estaba moldeado en la capa de gelcoat en lugar de añadirse posteriormente con una pintura más pesada” concluyen nuestros compañeros.

Ducati 750 Imola Racer de 1972: la unidad en cuestión

Según detallan en el anuncio que Mecum Auctions ha publicado en su web oficial, a razón de esta 750 Imola Racer, podríamos estar ante el “Santo Grial” de las monturas de Borgo Panigale. Principalmente, porque, según el reconocido experto e historiador de Ducati, Ian Falloon, que ha inspeccionado y autenticado esta unidad, posiblemente sea “el ejemplar más original que existe”.

Con una excepción: la motocicleta ganadora de Paul Smart, que actualmente se encuentra en el Museo Ducati de Bolonia, Italia. Según los registros del propio Falloon, fue una de las dos unidades que usó Paul Smart el día de la carrera de las 200 millas de Imola. Además, es una de las tres 750 Imola Racer que quedan con las tapas del motor originales, a pesar de haber sido restaurada en Alemania a lo largo de los años noventa.

A la venta una de las ocho Ducati 750 Imola Racer de 1972

Otros aspectos relevantes de este tesoro rodante, serían:

  • Conserva sus piezas originales de la carrocería, carenado, depósito de combustible, asiento y sección trasera.
  • Nunca se ha estrellado, alterado ni modificado.
  • Historia documentada
  • Fotografías históricas de la época y detalles técnicos.
  • Restauración documentada con fotos, listas de piezas y notas realizadas por un restaurador profesional de Ducati en Alemania.
  • Ha estado expuesta en el Museo Ducati de Bolonia durante 3 años y también se exhibió en el Museo Rennsport de Nürburgring en la década de 1990.
  • Se incluirán dos informes de autenticación originales de Falloon.

A la venta una de las ocho Ducati 750 Imola Racer de 1972

Nadie puede poner en duda que estamos ante un verdadero objeto de deseo y colección que probablemente se termine adjudicando al mejor postor por una cuantía final de seis cifras; más concretamente una que supere ampliamente el medio millón de euros, teniendo en cuenta la cotización del otro ejemplar subastado en 2024. Dicho esto ¿estás interesado en hacerte con un pedazo de la historia de Ducati?… Pinchando aquí puedes al menos intentarlo, ¡suerte!

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Jorge R. Guerrero
Jorge R. Guerrero
Jorge Rubio es redactor del motor desde hace 10 años, abordando contenidos de actualidad y temas clave del sector. Su objetivo, con más de 25 años de experiencia en el mundo de las dos ruedas, es ofrecer información clara, ordenada y útil, ayudando al lector a mantenerse al día y a comprender mejor el segmento de la moto en todas sus vertientes. Amante de todo aquello que huela a “Old School”, disfruta cada segundo sabiéndose un Petrolhead empedernido.

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