Autonomous Ready Spain es un proyecto pionero en el mundo y está destinado a reducir la siniestralidad y los accidentes en el entorno urbano mediante la utilización de tecnologías de asistencia a la conducción (ADAS). Está previsto que en 2022 sea obligatorio que los vehículos vendidos en la UE cuenten con nuevas tecnologías de seguridad para proteger a pasajeros, peatones y ciclistas, tal y como dicta el Reglamento 2019/543.
Autonomous Ready Spain arrancó hace dos meses. Cada día, los más de 300 vehículos de reparto y transporte recorren unos 45.000 km por las calles de Barcelona. Sus sistemas han detectado y geoposicionado la presencia de 37.000 ciclistas y 240.000 peatones, lo que significa que estos usuarios vulnerables han entrado en el campo de visión de alguno de los sensores instalados en los vehículos.

También se trabaja para que los sistemas de ayuda a los motoristas (ARAS) se incorporen en 2020 a motocicletas de pruebas. Estos sistemas reconocen las amenazas más relevantes para el motorista, utilizan cámaras y están basados en inteligencia artificial y visión por computadora. A la vez, durante los próximos 3 años también se sumaran al proyecto Autonomous Ready Spain vehículos altamente automatizados multimodales y multifuncionales.
Cuando se ha producido una situación de riesgo elevado, la I.A. ha emitido una alerta de accidente advirtiendo al conductor. Esta alerta ha ayudado a evitar la colisión de los vehículos con un total de 668 usuarios vulnerables. Se calcula que es capaz de solventar hasta un 80% de los errores achacables a los conductores.
Los sistemas ADAS empleados en Autonomous Ready están basados en tecnología Mobileye, una compañía de Intel, que cuenta con visores basados en inteligencia artificial que interpretan el entorno (señales de velocidad, presencia de peatones, ciclistas y motoristas) para alertar al conductor de posibles colisiones. Al mismo tiempo, los dispositivos están diseñados para recopilar información dinámica y estática de la ciudad. Esta información se envía a la nube y se analiza para identificar puntos de riesgo, diseñar mejoras en la infraestructura y garantizar una movilidad segura.

Estos sistemas consisten en instalar en los vehículos cámaras inteligentes que, conectados a una herramienta de reconocimiento y procesado de datos, interpretan el entorno en tiempo real para ayudar a los conductores a prevenir posibles colisiones al tiempo que ofrecen información sobre puntos de riesgo en la infraestructura viaria de la ciudad.
Una de las partes más destacadas del proyecto se basa en la definición de algoritmos que permiten analizar las situaciones de riesgo potencial en las calles de Barcelona. La información obtenida respecto a concentraciones de usuarios vulnerables (peatones, ciclistas y motoristas) solapada con indicadores registrados a partir de la circulación de los vehículos tales como frenazos bruscos, riesgo de colisión o atropello recogidos de manera anonimizada por el dispositivo Mobileye permitirán mejorar la seguridad viaria en base a datos reales.
Sin duda, grandes avances para crear entornos de ciudades más seguras.






