Hace unas semanas, cuando todavía estábamos confinados en estado de alarma, convocamos junto a Yamaha la promoción #ReencuentrosYamaha. Queríamos conocer vuestros planes para después del confinamiento, y premiar al mejor plan con un fin de semana con una Yamaha a elegir. Además, te llevarías un equipamiento de verano (chaqueta y guantes de verano oficiales de Yamaha valorados en 200€) y un casco Arai QV-Pro Drone Flour Yellow.
Entre los centenares de historias recibidas (¡gracias a todos y todas!) elegimos, entre Yamaha y nosotros, una que nos llamó la atención a todos: Miguel Ángel Abellán, de Murcia, tiene una hermana alejada (Ciudad Real) que había tenido un niño, y él no conocía a su nuevo sobrino por el confinamiento. Su forma de contarlo, y su experiencia en moto, nos decidieron. Su elección fue la Yamaha Tracer 900 GT, una moto que estaba entre sus candidatas próximas a ocupar su garaje.

Miguel Ángel nos lo cuenta
En primer lugar quisiera agradecer a SoyMotero.net, a Yamaha y Arai, la increíble experiencia que me han brindado, al darme la oportunidad no solo de disfrutar durante un fin de semana completo una de las motocicletas de la marca de Iwata sino de cumplir un sueño que, debido a la emergencia sanitaria actual se me había truncado: conocer al pequeño Darío.
Tras recibir por vía telefónica la extraordinaria noticia de que era el ganador del concurso, sopesé unos instantes qué modelo de Yamaha me gustaría disfrutar un fin de semana, pero la elegida no podía ser otra que la Yamaha Tracer 900 GT. La espera hasta el día concertado para la recogida de semejante premio se me hizo eterna, pero entre tanto, comencé a diseñar qué ruta tomaría desde mi ciudad, Murcia, hasta Ciudad Real, localidad donde reside mi hermana y, por ende, mi sobrino Darío.

Una vez llegó el tan ansiado día, a las 10 en punto me encontraba en el concesionario Dandy de Yamaha en Murcia, donde me esperaba su staff con todo perfectamente dispuesto para iniciar mi viaje. Por un lado la increíble equipación y por otro la fantástica Yamaha Tracer 900 GT. Tras una extensa charla con el mecánico, el cual me explicó todas y cada una de las configuraciones de la moto, arranqué, engrané la primera marcha y puse rumbo hacia Ciudad Real.
Lo primero que me sorprendió de la Tracer 900 es la enérgica pero suave respuesta de su motor tricilíndrico, es increíble como empuja en todo su rango de revoluciones, te lo pone todo muy fácil. Tanto adelantamientos como de crucero, si uno quiere no es necesario ni jugar con el cambio, puesto que en sexta empuja sin rechistar desde baja velocidad hasta donde la vía te lo permita… Bien por Yamaha. Por vía rápida me sorprendió lo estable que es la moto, que unido al control de crucero, me hizo las cosas muy fáciles, pero donde disfruté de lo lindo la Tracer fue por carretara nacional. Una vez tomada la RM-15 en dirección a la CM-412, disfruté como un niño con el buen hacer de la Yamaha, increíble lo fácil que entra en curva, unido al enérgico motor, diversión asegurada.

Tras recorrer la CM-412 en su totalidad, más de 250 kilómetros de carreteras de curvas, por fin tomaba rumbo por la CM-45 y llegaba a Ciudad Real. Fueron 365 kilómetros recorridos con una sola parada en la localidad de Riopar para estirar un poco las piernas y tomar un café, y ningún síntoma de cansancio. De nuevo bien por Yamaha, con esta moto me podría haber ido del tirón a La Coruña… Llegué sobre las dos y media de la tarde a Ciudad Real donde me esperaba mi hermana y sobrino Darío ¡al fin pude conocerlo! He de decir que con solo ver su reacción cuando lo subí a la moto, no me cabe duda que aquí tengo un futuro pequeño motero.



