El mundo de las preparaciones nunca deja de sorprendernos; ya sea por el estilo elegido, la técnica aplicada o los materiales empleados. Sin embargo, esta Pifostio, obra de Manuel del Campo Escotet y licenciado en Bellas Artes, se sale por la tangente con respecto a todo lo que hasta ahora habíamos conocido. El nivel de sus detalles y acabados son dignos del mejor de los artistas del periodo del Renacimiento.
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“Pifostio”: Una obra digna del mismísimo El Bosco
Cuando uno ojea en detalle Pifostio, comprende de facto la pasión que siente su creador por el arte. Concretamente por la obra de El Bosco, pintor holandés englobado dentro de la corriente artística de la pintura flamenca. De hecho, su obra más conocida, El jardín de las delicias, es precisamente en la que está inspirada Pifostio.
Una gesta artística que precisó de nada menos que siete años para poder ser completada, tal y como el mismo Escotet reconoce en una reciente entrevista: “siete años a una obra no se los dedica cualquiera. Después está mi forma de entender la pintura, realista, la magia de El Jardín de las Delicias, y la técnica empleada.”

Debajo de la obra tenemos una KTM 950 SM que Manuel adquirió hace unos años al poco de casarse. Un aspecto totalmente secundario teniendo en cuenta la magnitud del proyecto, pero sobre todo el fascinante resultado final. Y esto no es discutible, independientemente del gusto personal de cada uno de nosotros. Pifostio se ha proclamado “ganadora de todos los ‘custombike’ a los que ha acudido”, tal y como confirman desde el diario La Nueva Crónica.
Ellos han tenido el placer de entrevistar a Manuel, el mismo que se confiesa un fiel admirador de El Bosco. Tanto es así que su hijo lleva el nombre del pintor neerlandés. Además, afirma que en los últimos meses la moto ha estado expuesta en diferentes muestras y concursos a nivel mundial, y en todos ellos se ha convertido en el centro de las miradas de los asistentes. El mismo comenta:

“Cuando la moto está expuesta en algún lugar me quedo por allí cerca, haciéndome el despistado, viendo la expresión de la cara de quienes se acercan a la moto y lo que más me agrada es esa mezcla de sorpresa inicial que se transforma en una sonrisa, para después hacerse fotos a su lado. Recuerdo una frase de un niño, como siempre tan certera: ‘Mira mamá, la moto de los selfies’.”
Sobre su composición, Manuel detalla que Pifostio pintada con pincel y óleo e incluye grabados en cobre, piezas de latón y algunas de madera. Pero esto no es todo, ya que él mismo destaca pequeños detalles muy especiales. Por ejemplo, “uno de los espacios de la parte posterior de la moto está dedicado a una amiga que falleció en un accidente de moto durante la pandemia”, concretan desde el diario leonés.

Desde hace unos días Pifostio está expuesta en una de las salas principales del Museo de Leon. Allí permanecerá hasta el próximo 25 de enero, rodeada de “sus semejantes”, esas obras de arte que, al igual que esta, han sido creadas para el disfrute visual de los amantes de la cultura y, por qué no, en este caso, aquellos que nos apasionan las preparaciones dentro del sector de las dos ruedas.