Los accidentes forman parte inherente del ser humano y no se quedan, lamentablemente, en el ámbito de la circulación. Es algo que se puede resumir como “vivir mata”, y que básicamente nos viene a recordar la fragilidad humana. Si para evitar uno de los grandes peligros humanos, que son las caídas en la ducha, se inventaron diferentes elementos anti-resbalones, en la industria de la automoción se han ido implementando elementos para evitar los accidentes o minimizar sus consecuencias.
El listado es casi interminable y va desde mejoras puramente mecánicas hasta sistemas como el ABS, el control de tracción y sus derivadas, además de cascos, airbags… Y en la última hornada de sistemas de automatización que están implicando, principalmente en los coches, que la tecnología se encargue de tomar decisiones de seguridad.

Ante una población alelada con el móvil en la mano hasta cuando conduce, lo cierto es que de entrada no parece mala idea que sea una máquina con inteligencia artificial la que sustituya a la estupidez humana. Pero, siempre hay un pero, el plan parece que no está saliendo tal como está previst,o y algunos coches están tomando decisiones incorrectas generando grandes problemas de seguridad y accidentes.
Frenada fantasma, el gran problema
Estos accidentes los está generando la que se ha denominado como “frenada fantasma” y es que al igual que sucede con algunos conductores, de repente y sin sentido de ningún tipo el coche interpreta un peligro inexistente y hace una frenada de emergencia. Tal como recogen las informaciones, el primer suceso registrado en Francia de este tipo tuvo lugar el año pasado, en la A40 en Francia.
Allí, circulando a 120 km/h, de repente el coche que en este caso era un Peugeot 208, decidió que era buen momento para frenar en seco y detenerse causando un accidente en cadena. Esto que de por sí puede ser crítico en un coche, si detrás circula una moto se convierte prácticamente en una condena de muerte.
El caso es que, tras este accidente, se ha comenzado a prestar más atención al asunto, y resulta que es mucho más habitual. De hecho se han comenzado a registrar deceleraciones repentinas y violentas sin motivo y, siempre recopilando datos de Francia, afecta a coches de varias marcas y se han reportado ya más de 250 situaciones similares.

Tal es la situación, que en el país vecino ya han llevado el asunto a los tribunales con una acción legal colectiva que busca obtener respuestas de fabricantes y autoridades. Pero a la vez, es lo que tiene cuando la política funciona, el Ministerio de Transportes galo ha puesto en marcha una investigación paralela en manos de un organismo externo para determinar cómo está la situación.
Mientras, la lógica dice que en nuestro país, en nuestras carreteras y autopistas de socavones infinitos esta situación debe estar sucediendo. Así que tendremos que estar todavía más pendientes cuando salgamos a la carretera, y aplicar la máxima de la conducción defensiva: pensar que todo el mundo está contra ti.




