La Honda RC30 es una de las motos más valoradas por todos los aficionados y coleccionistas, un mito de dos ruedas prácticamente inaccesible para la mayoría de los mortales tras la tremenda escalada de precio de los últimos años. Fue la mejor moto de su categoría, hizo gala de una personalidad apabullante y justificó su elevado precio con un palmarés de competición a la altura de lo que prometía: 2 mundiales de Superbike (1988, 1989), tres de Resistencia (1989, 90, 93), tres de F1-TT (1988, 89, 90) y multitud de europeos y nacionales coronan sus vitrinas.

El amor hacia este modelo puede demostrarse de varias maneras y una de ellas es transformar una CB550 de desguace en una auténtica dragger con esencia RC30. Esta es la propuesta de Justin, con una aceptación extraordinaria en las reuniones de customizadores. Subchasis a medida, basculante monobrazo de VFR, colín monoplaza de aluminio, cúpula de fibra, tren delantero completo con horquilla invertida y pinzas radiales, colectores de titanio artesanales y silenciador Yoshimura, motor restaurado, carburadores racing y pintura HRC son algunas de las variaciones que transforman una apocalíptica CB5 en una lustrosa restomod cafe racer.






