El Bentley Blower es uno de los vehículos históricos de la marca británica aunque, curiosamente, fue más una apuesta personal que un diseño de fábrica. Construido en 1929, es fácilmente reconocible por el compresor situado en la parte frontal (por delante del radiador) que soplaba (de ahí su nombre Blower) para llevar la potencia máxima hasta los 180 CV a partir de un motor de casi 4.400 cc y cuatro litros. Era capaz de superar los 220 km/h con unas formas más propias de un ladrillo volador, y se dice que a máxima velocidad su apetito por la gasolina era igual a su rapidez, del orden de 4 litros al minuto. Fue subastado en 2012 por más de 5 millones de libras (5,5 millones de euros).
Basándose en ese diseño, el diseñador Thomas Angebault (conocido en Instagram como p0www) se ha imaginado cómo podría lucir lo que él ha llamado como Bentley Voltage Racer. No es la primera vez que vemos una marca histórica británica meterse en las dos ruedas (Lotus o Aston Martin), pero esta vez todo se va a quedar como un simple diseño.

Como en el vehículo original, destaca el frontal imitando los radiadores de los motores de los años 20-30. A las lados está flanqueada por dos faros que también recuerdan al Bentley. El tren delantero con dirección desacoplada y sendos amortiguadores montados en horizontal llama la atención. Más si tenemos en cuenta que la rueda delantera no tiene buje central y el freno es perimetral.
El color clásico British Racing Green era la elección lógica mientras que el asiento con cosido de diamante busca ese estilo de los automóviles tradicionales. En el interior, se ah recurrido a una mecánica eléctrica aunque para nosotros lo ideal hubiese sido un motor de gasolina con compresor, creando así un Bentley Blower de dos ruedas.



