Encontrar el equilibrio reglamentario es uno de los grandes quebraderos de cabeza del Mundial de Superbike. Conseguir que las prestaciones sean similares entre máquinas de diferentes fabricantes y que haya batalla entre ellas, es el dorado que desde hace mucho tiempo persigue el campeonato, y que solamente en determinadas ocasiones hemos podido ver.
De hecho ahora Ducati domina con mano de hierro, y lo hace desde hace varios años. Aunque Toprak Razgatlioglu con la BMW fue capaz de hacer prácticamente magia, aprovechar el momento en que Bulega no tenía experiencia, y el reglamento castigaba a Bautista para lograr dos títulos.
Pero las montañas no pueden impedir ver el mar, y el mar en cuestión es que solamente Ducati es competitiva, BMW depende de sus pilotos, Bimota depende de los circuitos y Honda y Yamaha de la meteorología. Y no hablamos de esas dependencias para ganar, no, hablamos de esas dependencias para llegar al podio o, incluso, a meterse en el top5. Algo casi reservado en exclusiva a los pilotos Ducati.

El caso es que el Mundial de Superbike es una competición ideal para vivir desde dentro, todavía retiene cierta esencia de las carreras de verdad. Sin la parafernalia innecesaria y mercantilista que ha convertido MotoGP en una seudoF1 para privilegiados. En el WSBK pagas tu entrada y en algunos circuitos, ya te da acceso al paddock, y en otros por un pequeño extra lo consigues.
Encontrar el equilibrio, el ansiado objetivo del Mundial de Superbike
Aun con eso y con la realidad de que hay en pista motos que, por reglamento, deben venderse al rival por 100.000 euros máximo (otro día abordaremos la trampa que hay detrás para que nadie ejecute ese derecho), son capaces de rodar en tiempos muy cercanos a las MotoGP, o incluso marcar mejores parciales que ellas en algunas ocasiones.
Pues bien, con el desafío que tiene el Mundial de Superbike de resultar atractivo, ha comenzado a circular un rumor por el paddock en el que se plantea un cambio de reglamento en el que, o bien se subiría la cilindrada máxima o bien, directamente, se quitaría esa limitación. La idea sería permitir que más marcas pudieran entrar a competir.

Hay que recordar que actualmente está limitada y, por ejemplo, marcas como Aprilia que tienen su RSV4 1100 podrían entrar ,mientras que otras podrían cambiar su filosofía o sus modelos que, directamente, están vinculados a la producción. Por tanto es más que una decisión deportiva sino también empresarial.
Es por ese motivo que, según las informaciones, este rumor no cuenta con el respaldo de las marcas ya presentes en la competición que se reunieron en Misano para abordar el tema. Es más, Ducati tuvo que replantear su estrategia con la Panigale V4. Y no solo eso, tampoco hay que olvidar que otras compañías como CFMOTO se plantean un horizonte en el WSBK pero con la base del reglamento actual.
Así pues el cambio no se espera al menos hasta 2028 o, quizás, 2029. Entonces se tomará la decisión de si seguir un camino que, desde luego, en Supersport y SportBike ha dado buenos resultados a nivel de igualdad.



