El destino es tan caprichoso que hay historias que pueden terminar de una manera muy diferente por cuestión de segundos. Eso es lo que le pasó a Allan Lain, un piloto británico que hace tres años sufrió una parada cardíaca mientras corrí en Mallory Park, perdió el control de la moto y terminó cayendo.
La caída fue a gran velocidad, pero aun así hubo mucha suerte tal como cuenta el propio Allan. Solamente unos segundos después, ya habría superando la barrera de los 160 kilómetros por hora y las consecuencias del impacto contra el suelo hubieran podido ser mucho más graves.
Lo curioso de todo es que, a pesar de lo apocalíptico de la situación, Lain tuvo mucha suerte, porque su parada cardíaca y la posterior caída tuvo lugar cerca de una ambulancia, y los médicos pudieron revertirla al realizar la reanimación cardiopulmonar. Luego fue inducido al coma durante tres días.

Al despertar en el hospital, tres días más tarde, fue cuando entendió la situación tal como contaba a la BBC: “Me levanté la bata y tenía el pecho completamente negro y azul, pero eso era por la RCP. Eso significa que alguien había luchado por mí, así que fue algo bueno”.
En cuanto a los motivos que causaron el incidente, los médicos determinaron que la parada cardíaca había sido provocada por una obstrucción en una arteria izquierda, que estaba restringiendo el flujo sanguíneo hacia la principal cámara de bombeo del corazón. Lain fue intervenido para eliminarla y, después de recuperarse, su propio cirujano le autorizó a volver a competir y aquí empezó lo mejor.
Volver a las carreras tras la parada cardíaca para ganar
Fue en abril de 2024 cuando Allan volvió a competir y, curiosamente, fue en Mallory Park. Pero como el destino es así de caprichoso, además se llevó las dos carreras disputadas aquel día.
Por si todo esto fuera poco, Lain continuó con la temporada y ese mismo año puso la guinda a su regreso al conseguir proclamarse campeón del Rookie 1000 Championship. Una anécdota dentro de todo lo que pasó, pero sin duda una recompensa a la persistencia.
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Pero más allá de las propias carreras, la situación que vivió le hizo cambiar su manera de afrontar la vida: “Ahora veo la vida de forma diferente, porque no hay nada peor que pueda pasar. Intento vivir realmente mi vida, disfrutarla e intentar ser lo más feliz que pueda”.
Desde entonces, el británico está aprovechando su experiencia para insistir en la importancia de que más personas aprendan técnicas de reanimación cardiopulmonar y también reclama una mayor disponibilidad de desfibriladores en las comunidades locales. Lain es consciente de que la rapidez con la que fue atendido resultó decisiva. “Tuve suerte de sufrir la parada cardíaca delante de una ambulancia en un circuito. Si no me hubieran atendido tan rápido, muchas cosas podrían haber ido mucho peor”.
Y es fácil de entender el motivo por el que insiste ahora en la importancia de saber actuar ante una emergencia de este tipo: “Probablemente no habría podido volver a pilotar, podría haber sufrido daños cerebrales. Es importante actuar muy rápido”.




