El SuperEnduro es una de las disciplinas más exigentes del off-road. Las carreras se disputan en circuitos indoor terriblemente técnicos, con obstáculos como rocas, troncos, charcos o saltos. Y como ha sucedido con todas las competiciones de motor, durante décadas han estado dominadas por motos de combustión y por los grandes fabricantes del sector.
En la temporada 2026, la Stark Varg EX ha podido competir directamente contra esas marcas, y contra algunos de los nombres más fuertes del campeonato, como Billy Bolt, seis veces campeón del mundo y ganador del título en la categoría Prestige este mismo año, o Jonny Walker, también piloto oficial.
A pesar de no lograr ninguna victoria en la categoría principal ni colocar a un piloto en el podio final del campeonato, Stark ha hecho historia. Carrera tras carrera, sus pilotos lograron sumar puntos con regularidad a lo largo de toda la temporada. Eddie Karlsson terminó cuarto en la clasificación general, mientras que Toby Martyn, que se incorporó al equipo en 2026, finalizó quinto. Esa constancia fue suficiente para asegurar el título de constructores.
Stark se toma la revancha de 2024
El resultado tiene además un valor simbólico para la marca,más allá de ser los pioneros en lograrlo con una moto eléctrica. Hay que recordar que justo antes del arranque del campeonato de 2024, un cambio de normativa comunicado apenas 22 horas antes de la verificación técnica dejó fuera de la parrilla a las motocicletas eléctricas. En aquel momento Stark tenía todo preparado para competir al seis veces campeón Taddy Blazusiak, y contaba incluso con una confirmación previa de la FIM que permitía la participación de la Stark Varg.
Sebastien Tortelli, director deportivo de Stark, destacó el trabajo realizado por el equipo: “Las actuaciones de nuestros pilotos han culminado en un logro histórico: conseguir nuestro primer título mundial de constructores en el SuperEnduro. El trabajo y la dedicación del equipo en Barcelona, especialmente en el desarrollo de la VARG, han sido fundamentales para hacerlo posible”.
Para Tortelli, el momento también tiene un componente personal: “Hace apenas dos años y medio, en este mismo evento, se nos negó la posibilidad de competir. Desde entonces hemos trabajado junto con la FIM y el promotor para hacerlo posible, siempre intentando llevar más lejos los límites de lo que se puede hacer”.
Desde la dirección de la marca, el resultado también se interpreta como una confirmación del proyecto. Anton Wass, fundador y CEO de Stark, recordó el objetivo con el que nació la marca: “Desde el principio queríamos construir las mejores motos off-road del mundo y demostrar su rendimiento al máximo nivel de competición. Ganar el campeonato de constructores de SuperEnduro demuestra lo que es posible cuando se combinan innovación, ingeniería y ambición deportiva”.
A nivel técnico, el éxito se apoya en la evolución de la plataforma VARG, según explicó el director de tecnología de la compañía, Paul Soucy y es que el uso de una moto eléctrica tiene sus ventajas en un campeonato así: “Este campeonato demuestra el potencial de la VARG. La entrega de potencia, la tracción, la fiabilidad y el control se han probado en condiciones de carrera muy exigentes”.
El título llega además en un momento clave para el desarrollo de las motos eléctricas en competición off-road. Hasta ahora el SuperEnduro había sido un terreno prácticamente exclusivo para las motos de combustión, por lo que el triunfo de Stark marca un precedente que podría influir en el futuro de la disciplina.
En la categoría Prestige, el título fue para Billy Bolt (Husqvarna), seguido por Jonny Walker (Triumph) y Mitchell Brightmore (GASGAS). Como decíamos anteriormente, los pilotos de Stark, Eddie Karlsson y Toby Martyn, terminaron cuarto y quinto respectivamente.