37 años después, el Mundial de Motociclismo vuelve a Goiania para disputar el GP de Brasil. La última ocasión que se celebró una carrera en la pista brasileña fue en 1989. Incluso en 1988, pasó a la historia por ser el trazado donde Sito Pons se convirtió en el primer español en lograr un título de 250. Pero en 1987, justo un año antes, se vivió una situación desgraciadamente peculiar.
Y es que el GP de Brasil, que en las ocasiones que se ha disputado ha sido siempre (hasta este año) en la parte final del campeonato, estaba programado para el mes de septiembre. Y, casualidades que se dan en la vida, la caravana mundialista llegó en un momento tremendamente complicado para la ciudad brasileña.
Aunque el campeonato no lo sabía y el GP de Brasil se celebró con unas condiciones normales, en la misma ciudad se estaba viviendo una auténtica crisis radioactiva. Una trágica historia que tuvo a miles de afectados mientras se disputaba el GP.
Y no, no se trataba de un problema con una central nuclear como ocurrió años más tarde con el GP de Japón tras el desastre de Fukushima. Todo fue mucho más silencioso, letal e inesperado. No hubo explosiones, no hubo nubes de radiación… Pero muchas personas se vieron afectadas por cesio-137.
Tal como recoge la historia, en un Brasil que no era lo que es hoy y estaba en plena transición democrática tras casi dos décadas de dictadura, dos chatarreros se adentraron en un viejo centro de radioterapia abandonado en la ciudad, y se llevaron una máquina con un inesperado regalo envenenado. Y nunca mejor dicho.
El cesio-137 se apoderaba de la ciudad, pero el GP de Brasil se disputó sin saber nada
En su interior, 93 gramos de cesio-137, un isótopo radioactivo artificial, que se empleaba para los tratamientos y que fue liberado en forma de cloruro de cesio al desguazar la máquina en la chatarrería. Según los testigos un polvo azul que llamaba la atención y que incluso llegaron a pensar que era tremendamente valioso (que en realidad lo es), se liberó y fue impregnando el ambiente, a las personas y todo con lo que se cruzaba.
En las semanas posteriores comenzaron los problemas y realizar pruebas a más de 112.000 personas. 249 resultaron contaminadas y cuatro fallecieron. Las autoridades llevaron a cabo una operación de descontaminación recogiendo toneladas de ropa, tierra y enseres que se enterraron en depósitos especiales de residuos nucleares.
El accidente se clasificó como nivel 5 en la escala INES y se trata del peor accidente radiológico civil de la historia. Un accidente que, sin embargo, no afectó de lleno al GP de Brasil que siguió con su actividad habitual y en el que Wayne Gardner se llevaba el título de 500. Luego, como decíamos, el campeonato siguió visitando Goaiania otras dos temporadas.
Hoy sería impensable pensar en que el campeonato visitara una ciudad en plena crisis radioactiva, pero hace casi cuatro décadas el mundo era diferente en todos los sentidos y no en todos era mejor.