Las motos de asistencia son, sin duda, una de las piezas clave en la retransmisión de cualquier evento deportivo relacionado con el ciclismo de carretera. En este contexto, como es habitual desde hace décadas, acompañan a los participantes del Giro de Italia durante la disputa de la exigente prueba que este año cuenta con cerca de 3.500 kilómetros de recorrido repartidos en 21 etapas.
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La labor de las motos de asistencia puesta en entredicho
Ahora y gracias a los compañeros de Moto IT hemos conocido como este año diversos participantes, pertenecientes a los diferentes equipos que compiten, están criticando la actuación de algunas de las motos de asistencia. Tal y como lo describe el medio italiano, estos las acusan de “circular demasiado cerca de los ciclistas, generan rebufos y distorsionan los resultados”.
Puede parecer un alegato totalmente fuera de lugar, y de hecho un veterano del Giro de Italia, Vito Mulazzani, ha dado su opinión al respecto en una interesante entrevista concedida a la web transalpina. En ella explica de manera clara que las opiniones vertidas por algunos ciclistas no son más que “rumores producto del descontento”.

Al parecer, esta idea infundada sobre las motos de asistencia que participan en el Giro 2026 nació tras la disputa de la 15ª etapa el pasado 24 de mayo en la que el noruego Dversnes Lavik se proclamaba, sorpresivamente, ganador de la misma. Según detalla un medio especializado, los cuatro ciclistas escapados contuvieron la remontada del pelotón, y el estadounidense Warbasse, convencido de que el pelotón estaba dando el máximo, terminó declarando tras la etapa:
“Estaban cansados, solo consiguieron contener nuestra remontada gracias a sus motocicletas”. Se refiere evidentemente a las motos de asistencia. En cualquier caso, estas últimas siempre circulan por donde la organización de la prueba les permite. Es posible que un ciclista, en un momento determinado, logre algo de ventaja al colocarse al rebufo de alguna de las motos de asistencia de su propio equipo.

La norma es clara a este respecto: “las motocicletas deben filmar a los ciclistas de lado o en un ángulo de tres cuartos”. Si nos ceñimos a la ciencia pura y dura Berto Blocken, experto en aerodinámica y antiguo consultor de un equipo de ciclismo afirma que “un ciclista que circula a 54 kilómetros por hora gana 12,7 segundos por kilómetro si se encuentra a dos metros y medio de una motocicleta; esta ventaja aumenta a 1,6 segundos por kilómetro si la distancia es de 50 metros”.
Sobre este tema Vito Mulazzani, motociclista y colaborador de RCS Sport desde hace mucho tiempo, lo tiene claro: es el resultado del descontento generalizado. Este explica que “todo es una farsa. Es una alarma exagerada: el motociclista está bien preparado, el fotógrafo sabe cómo comportarse como tal, realmente no hay rebufo: es una exageración”. Sin embargo, reconoce abiertamente que la calidad de los motociclistas en el Giro puede haber disminuido.

Las causas de ello también las intuye, haciendo hincapié en que los profesionales a bordo de las motos de asistencia “están mal pagados”. Concluye sentenciando: “no estamos hablando de colaboraciones ocultas ni de accidentes causados por motociclistas, porque los accidentes en la carretera ocurren todo el tiempo. Hay muchas variables, y luego está el error humano… Siempre ha pasado.”




